Una verdad que todo Misionero Retornado debe saber

por Jacob Molnar

Addison Blair sirvió en Brasil como misionero de La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días cuando conoció a Korine y Everton. La pareja vivía fuera del matrimonio en malas condiciones. Korine buscaba la verdad. Pronto ella y su pareja se reunieron con los misioneros.

Durante los próximos dos cambios, Korine nunca dejó de asistir a los servicios de la iglesia. Ella y Everton se casaron legalmente y fueron bautizados como miembros de la iglesia. No se podría pedir una mejor investigadora. Todo fue increíble”, dijo Blair.

Seis meses más tarde Blair regresó a casa de su misión y entró a la universidad de BYU. Curioso por sus conversos, Blair envió un correo electrónico a un compañero misionero que todavía estaba sirviendo en Brasil. Con mucha decepción, supo que ya no estaban activos.

Los misioneros y hermanas vuelven a casa de sus misiones con la esperanza de encontrar un compañero eterno, graduarse de la universidad y encontrar trabajo en su campo. Los misioneros retornados, esperan que sus conversos hagan lo mismo y vivan el resto de sus vidas como miembros activos de la iglesia. Desafortunadamente muchos retornados experimentan la tragedia de que sus conversos se vuelven inactivos o que dejan la iglesia.

Los misioneros abandonan el Centro de Capacitación Misional con la esperanza de bautizar tantas personas como sea posible. Ellos experimentan alegría encontrando, enseñando y bautizando a nuevas personas en la iglesia. Esta alegría aumenta cuando sus conversos, en un sentido espiritual, participan del fruto descrito en el sueño de Lehi.

En otros casos, puede que los conversos “miraron en derredor de ellos, como si se hallasen avergonzados”, como se describe en el sueño de Lehi. Después de servir al Señor con todo su corazón, poder y fuerza a veces puede ser difícil para un misionero retornado reconciliar su servicio al Señor y tratar con los conversos que se desvian.

Las Autoridades Generales han entregado discursos dirigidos a padres cuyos hijos han salido de la iglesia. Sin embargo, es difícil encontrar conversaciones dirigidas a los misioneros retornados cuyos conversos han dejado la iglesia.

Jacob Chronister, un joven de Arizona, tuvo una experiencia similar al servir en la Misión de New Hampshire Manchester.

“Es decepcionante, pero la gente siempre tiene sus opciones”, dijo Chronister. “Esperamos que nuestra fe haga algo. Todo depende de ellos, el unirse y alejarse de la iglesia.

A veces los misioneros retornados se culpan a sí mismos por la inactividad de sus conversos.

“No es culpa de uno”, dijo Blair. “Los misioneros tienen una horrible costumbre, que si algo sale mal, no tienes suficiente fe. Esa es una noción completamente falsa, en mi opinión. La fidelidad del misionero no es el factor más importante si un converso va a quedarse o no. Depende realmente de ellos”.

Brian Crane, un joven de Kimberly, Idaho, conoce la dificultad de perder un converso. Él dice: “No pierdas tu testimonio si es que uno de tus conversos se aleja. Si lo hiciéramos, no habrían miembros de la Iglesia. Cada miembro tiene un familiar que está inactivo. ”

Crane también señaló que la gente debe recordar que Dios perdió a Satanás y que Jesús perdió a Judas. Crane dijo que la gente debería orar a Dios por consuelo, ya que Él ama a los conversos de los misioneros más que estos mismos lo hacen.

Crane dijo que los misioneros retornados deben reconocer que todos tienen su albedrío. Los misioneros pueden intentar todo después de sus misiones, pero al final las acciones de sus conversos dependen de la elección personal. Reconoce que puede ser difícil para los nuevos miembros, ya que vivir el evangelio no es popular.

“Siempre he enfatizado el hecho de que simplemente no sabes lo que va a pasar en el futuro”, dijo Gary Baughman, quien fue presidente de misión sobre la Misión de Hungría en Budapest. Dijo a sus misioneros: “A menudo la gente pasa por períodos de tiempo cuando están desanimados, o pierden la fe, o tienen desafíos en su vida, que hacen difícil para ellos sentir el Espíritu. No debemos cerrar nuestros corazones a esas personas, incluso si están excomulgados.

Baughman explicó que los misioneros buscan dos formas de consuelo. Los retornados primero buscan consuelo en lo que él o ella hizo. Los misioneros retornados deben reconocer que hicieron lo correcto. Le dieron a los conversos la oportunidad de ejercer su albedrío.

En segundo lugar, buscan consuelo en la persona que han llegado a amar. Deben reconocer que la gente vuelve, incluso si se alejan por un período de tiempo.

“Con el paso del tiempo, a medida que maduran, a medida que envejecen y empiezan a pensar en cosas eternas importantes cada vez más, que bien podría llevarlos de nuevo a lo que se les enseñó”, dijo Baughman. “A medida que las personas crecen y maduran empiezan a pensar cosas diferentes”.

Marilyn Baughman, que estaba con su esposo mientras presidía la misión en Hungría, explicó que los misioneros sólo pueden hacer lo que esté a su alcance. Los misioneros retornados deben reconocer que no pueden estar físicamente con sus conversos por el resto de su camino espiritual.

Jake Nelson, psicólogo de Salem, Oregon, es parte de un programa piloto de medios sociales, la Iglesia está empezando a tratar de retener a los conversos recientes y compartir el evangelio en línea.  Jake dijo:  “Si todos los misioneros retornados se pusieran en contacto con un ex investigador en línea, y que esa persona fuera bautizada, la Iglesia crecería exponencialmente”, dijo Nelson.

La idea de este programa piloto es que los misioneros retornados lleguen de nuevo a los investigadores que estaban siendo enseñados y les animen a reunirse nuevamente con los misioneros.

Gary Baughman explicó que cuando se trata de ayudar a los conversos que han caído, se reduce a cuatro principios básicos:

1. Mantener un contacto cariñoso y afectuoso con el converso.
2. Orar por ellos. Reconocer que el Señor responde a las oraciones y que la gente puede buscar Su intervención.
3. Reclutar a otros en las vidas de los conversos para que participen, como un obispo actual, miembros o ex misioneros.
4. Enviar material inspirador. Refiera a los conversos a los sitios web de la iglesia, y envíe cosas de vez en cuando. Los misioneros retornados no necesitan predicarles, pero pueden enviar una tarjeta de Navidad, por ejemplo.

Davey Runnells, que enseña húngaro en el Centro de Capacitación Misional de Provo, explicó que Dios tendrá en cuenta que estas personas han experimentado cosas que los miembros que han crecido en la Iglesia no lo han hecho. Muchas veces los conversos experimentan vidas mundanas antes de decidirse a ser bautizado. Runnels, un veterano de Orem, dijo que tiene plena confianza de que sus conversos que se han alejado serán miembros activos y fuertes en el tiempo.

Al hablar de sus conversos, Blair dijo: “Están en los registros de la Iglesia. Hay gente que sabe quiénes son. Si quieren volver, no será difícil para ellos volver. Tienen muchos amigos, y por eso tengo esperanza en ellos”.

 

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Camila Meza Lillo

Camila Meza Lillo

Artículo por Camila Meza. En el ejercicio de su profesión de Arquitecto ha aportado a varios proyectos de La Iglesia. Le gusta viajar y aprender de las distintas culturas. Gracias a una de sus pasiones: la música, tuvo la oportunidad de conocer a su esposo, en los coros de Navidad de Instituto.

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