Tenemos que Dejar de Juzgar a otros Mormones por No Ser lo suficientemente “Mormones”

por Jason Wright

Conozcan a Ben de 15 años.

Ben tiene el pelo largo.

Ben escucha música salvajemente inapropiada.

Ben es rebelde, amargado y no respeta la autoridad.

Ben fuma detrás de su casa y usa un mal vocabulario.

Tal vez eso es todo verdad. Tal vez este gran amigo de la iglesia, un adolescente, es todas esas cosas.

O tal vez solo tiene el pelo largo.

Confesémonos: la mayoría de nosotros hemos hecho juicios rápidos sobre personas que no se ajustan a nuestra imagen mental de un discípulo moderno de Cristo. Con demasiada frecuencia queremos dientes blancos, pelo corto, camisas planchadas, maquillaje ligero y minivans grises.

Hace años oí que alguien preguntaba a un visitante nuevo por qué se había puesto un pantalón deportivo para ir a los servicios del domingo. (Sé que en ese momento, ese pantalón era la mejor opción que poseía).

Otro miembro se quejó de que alguien vino a la iglesia con tatuajes expuestos. Oh, el horror!

Y otro criticó en voz alta a un joven con un arete.

De vuelta a Ben. Mi joven amigo pelucón sabe que las opiniones pueden golpear y herir. Escuchó los susurros, vio las miradas y sintió el juicio.

Irónico, ¿verdad? ¿Cristianos que juzgan a cristianos por no ser lo suficientemente cristianos?

Quizás Ben y todos los demás cristianos de pelo largo, tatuados y sudados necesitan una remera que diga: “Y Jehová respondió a Samuel: No mires a su parecer ni a lo grande de su estatura, porque yo lo desecho; porque Jehová no mira lo que el hombre mira, pues el hombre mira lo que está delante de sus ojos, pero Jehová mira el corazón”. (Samuel 16:7)

¿Qué veríamos si miráramos en el corazón de Ben? ¿Qué encontraríamos si no dejáramos que nuestros ojos se enredaran en su cabello?

Ben es más parecido a Cristo que la mayoría de la gente que conozco. Es considerado, de voz suave, respetuoso y de buen corazón. Él es talentoso, consciente de sí mismo e indulgente. Tiene una larga lista de cualidades de liderazgo y posee ese tipo de personalidad cálida que te hace desear estar cerca de él.

Ben no es perfecto, por supuesto, y tiene momentos de adolescencia como cualquier otro niño, pero comienza todos los días deseando estar un poco mejor que el día anterior. Él quiere ser aún más amable, más paciente y más dispuesto a servir. Está trabajando para convertirse en un mejor hijo, hermano y amigo.

Um, ¿no es esa la definición de un discípulo de Cristo?

Mi querido amigo sabe que llegará el día para afeitarse y cortarse el pelo. De hecho, planea donar su cabello a Locks of Love, una conocida organización sin fines de lucro que ofrece pelucas para los pacientes que luchan contra el cáncer y otras enfermedades. Suena como algo que Cristo haría, ¿no?

Mientras tanto, él y todos los que no encajan perfectamente en nuestra definición actual de cristianismo saben que el pelo largo y la barba no lo descalifican del discipulado ni los pantalones deportivos o la tinta en los brazos.

Conozcan a Ben.

Es un adolescente que sabe que no está definido por su cabello, sino por su corazón.

Y las probabilidades son que conozcan a un Ben, también.

Fuente: Blog Jason Wright

 

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Camila Meza Lillo

Camila Meza Lillo

Artículo por Camila Meza. En el ejercicio de su profesión de Arquitecto ha aportado a varios proyectos de La Iglesia. Le gusta viajar y aprender de las distintas culturas. Gracias a una de sus pasiones: la música, tuvo la oportunidad de conocer a su esposo, en los coros de Navidad de Instituto.

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