¿Están sus hijos adictos a sus teléfonos?

por Erin Stewart, traducido por Camila Meza.

Todos hemos visto a jóvenes que parecen andar muertos, con sus ojos pegados a su celular o a una tablet. Es probable que incluso hayas tropezado con alguno de estos “andantes” porque claramente están muy ocupados con lo que sea que se encuentre en sus pantallas, como para hacer contacto visual o incluso disculparse cuando tropiezan con alguien.

Hoy en día es bastante aceptable el ver a niños desconectarse a través de una pantalla, pero ¿cómo pueden los padres saber si su hijo ha cruzado al campo de la tecno-adicción?

Cincuenta por ciento de los adolescentes son adictos a sus aparatos móviles, de acuerdo a los resultados de una encuesta realizada por Common Sense Media, los cuales fueron reportados en CNN.com. Cerca del 80 por ciento de los jóvenes estudiados confesó chequear su teléfono cada hora.

Estas son malas noticias.

No es solamente la chatarra que los adolescentes están absorbiendo en sus dispositivos, sino también toda la vida e interacción social que ellos se están perdiendo mientras miran hacia abajo. Ejercitar. Los rayos del sol. Amistades. Cuestiones sociales. Todas estas están sucediendo fuera de la pantalla, y muchos niños se las están perdiendo.

¿El resultado? Pienso que sus lapsos de  atención son cada vez más cortos y su habilidad de interactuar con otros humanos está disminuyendo y así también su tolerancia hacia las personas que podrían no compartir los mismos “me gusta” como lo hacen en Facebook. Los pasillos de la escuela secundaria solían estar llenos de conversaciones, pero ahora están llenos de niños mirando hacia abajo a sus teléfonos, evitando por completo a las personas que caminan a su lado. Tienen su propia “red” de amigos en las redes sociales; ¿quién necesita a alguien más?

No hay manera de retroceder en la tecnología.  Nuestros hijos van a usarla, así que ¿Cómo los padres pueden cortar el cable y evitar que sus hijos se conviertan en zombies adictos a la tecnología?

El mejor y más importante consejo que he visto es el ser un buen ejemplo . Si mantienen conversaciones con sus hijos sin siquiera levantar la vista de sus propios teléfonos, sus hijos algún día harán esto con ustedes. Den un paso atrás de las pantallas. Configuren parámetros para ustedes mismos, como el “cuándo” y “por qué” van a chequear su teléfono.

Un parámetro importante es la hora de comer. Los teléfonos no tienen lugar en una mesa. Hablen. Coman. Siéntense en silencio. Simplemente no estén mirando un teléfono durante la cena.

Establezcan otras normas familiares no negociables sobre la tecnología, tales como un límite de tiempo en ciertos días, el horario de las tareas sin un teléfono cerca o incluso establecer un día sin tecnología una vez a la semana.

Estas reglas se presentarán con resistencia y quejas acerca de como no hay “nada que hacer”. Pero aquí está la frase secreta que utilizamos alrededor de nuestra casa: “Está bien estar aburrido”.

Valoren el aburrimiento. Puede conducir a la imaginación y la creación, pero sólo si se resisten a la tentación de reducirlo con la rápida solución de una pantalla . Permitan que sus hijos tengan “nada que hacer”. No les robe la oportunidad de innovar la manera de salir del aburrimiento.

Mis hijas no tienen sus propios teléfonos todavía, pero ya estoy cansada de escuchar, “¿Puedo usar tu iPad?” Y “¿Puedo usar tu teléfono sólo para una cosa rápida?” Incluso cuando no sé que tienen mi teléfono, me aparecen aproximadamente 10.000 fotos selfies de la nariz de mi  hija de 9 años de edad. Ella me dijo que  la secuencia de tales fotografías era su intento de “ser una adolescente.”

Un día, ella va a ser una adolescente, y espero que ella no sea del tipo de zombies-con-audífonos-evitando-el-mundo. Mientras que otros niños estén mirando hacia abajo, espero que ella y yo estamos mirando hacia arriba- hacia la vida real que esté pasando a nuestro alrededor.

 

Erin Stewart es una blogger regular para Deseret News. Habla de todo: Desde las estrías hasta las últimas tendencias para las madres, mientras que sus hijas de 9 años y 5 años de edad, juegan en el sofá detrás de ella.

 

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Camila Meza Lillo

Camila Meza Lillo

Artículo por Camila Meza. En el ejercicio de su profesión de Arquitecto ha aportado a varios proyectos de La Iglesia. Le gusta viajar y aprender de las distintas culturas. Gracias a una de sus pasiones: la música, tuvo la oportunidad de conocer a su esposo, en los coros de Navidad de Instituto.

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