¿Por Qué se pierde la Fe?

Resulta ser que con el transcurso de los años, ha quedado demostrado que el hombre es un ser insensible, miope, y lento para entender las cosas espirituales, trascendentales, y morales. Sin embargo, desde la creación del mundo se nos ha dado un regalo, un don, un poder llamado FE.

La FE es un regalo que nuestro Padre Celestial nos ha dado desde el principio de la creación, esto para conocer con certeza verdades espirituales difíciles de alcanzar con la inteligencia e incluso imposibles de alcanzar con nuestras propias fuerzas.

Aunque la fe es un regalo divino, no es un objeto que alguien consigue y ya se puede despreocupar, lo guarda en un cajón y ya, ahí estará para cuando lo pueda necesitar, ¡NO! No lo es… La FE es algo vivo, llamado a crecer, a desarrollarse, a producir calor y frutos, la FE es un regalo que se debe cuidar, alimentar y ejercitar.

Bien claro se denota en Santiago capitulo dos donde nos recuerda:

La FE sin obras es muerta.

14 Hermanos míos, ¿de qué aprovechará si alguno dice que tiene fe, y no tiene obras? ¿Podrá la fe salvarle?

15 Y si un hermano o una hermana están desnudos, y tienen necesidad del mantenimiento de cada día,

16 y alguno de vosotros les dice: Id en paz, calentaos y saciaos, pero no les dais las cosas que son necesarias para el cuerpo, ¿de qué aprovecha?

17 Así también la fe, si no tiene obras, es muerta en sí misma.

Si bien es cierto, todos podemos tener dudas de FE, pero generalmente se resuelven de forma rápida si se buscan los medios para ello. Sin embargo, tener frecuentes dudas de FE sin resolver o vivir de modo de que apenas se note la FE, es un síntoma claro de que no se está cuidando como se debiera.

Analicemos algunas formas en que las personas pierden la FE, quizá no excluyéndola totalmente pero si debilitándola o deteriorándola hasta que es capaz de dejar de influir en nuestras vidas.

 Por no Alimentarla: es decir por dejar los sacramentos de lado, no darles la importancia que merecen en nuestra vida. La iglesia nos pide que cada domingo participemos de la santa cena y de las reuniones dominicales para alimentar nuestra FE, allí podemos renovar nuestros convenios bautismales y recibir revelación personal para nuestras vidas, según nuestra capacidad o agudeza de oído para escuchar los susurros del espíritu santo, de ahí la importancia de la reverencia en toda reunión sacramental y demás clases dominicales. Por desgracia muchas personas empezaron a perder la fe por dejadez.

Por no ejercitarla: De esta manera se atrofia y se enferma la FE, como un cuerpo que nunca se mueve, cuando dejamos de orar, leer las escrituras, ir a las reuniones dominicales, dejar de hacer las noches de hogar, nuestra FE empieza a enfermar y empezamos a comportarnos como si no tuviéramos FE, hasta llegar a la insensibilidad del espíritu y vivimos de manera automática, ciertamente muchas personas pierden la FE por incoherencia.

Cuando pecamos y no lo remediamos: Jesucristo nos enseña en el evangelio que Él es la vid y nosotros los sarmientos; quien no permanece en la vid se seca. Cuando nos alejamos de Dios voluntariamente sucede que al principio el alma no lo nota mucho, igual que una rama recién cortada de un árbol sigue verde y aparentemente sana. Pero en poco tiempo la rama desgajada del tronco empieza a secarse, a perder color y vida, y termina retorciéndose sobre sí misma. Ha perdido la vida interior que la nutría. Así, mucha gente pierde la fe por no querer levantarse de sus caídas de orgullo, pereza, deslealtad, insinceridad, impureza…

En resumen, la FE es un regalo, es un don divino para aquellos que le dan su valor en la vida diaria, y la misma se puede perder si no se cultiva, quien pide a Dios la FE con insistencia, acude a las reuniones sacramentales con un corazón quebrantado y un espíritu contrito, quien procura conocer mejor las enseñanzas del salvador y de su Iglesia, quien cuida sus lecturas diarias de las escrituras, quien procura vivir de acuerdo a las enseñanzas de Cristo y procura recuperarla cuanto antes al caer en pecado por medio del arrepentimiento, quien pone a Dios como centro de su vida, es una persona que está creciendo y madurando en su FE, es una persona que pronto llegará a tener una FE viva que empieza a dar frutos y a contagiar a los demás de este divino don que se nos fue dado desde lo alto, es ahí entonces cundo podremos escuchar algún día a nuestro salvador decir “Bien, siervo bueno y fiel; en lo poco fuiste fiel, sobre mucho te pondré; entra en el gozo de tu señor.”

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Steven Ruiz Hernández

Steven Ruiz Hernández

Steven Ruiz Hernández., es miembro de la Iglesia de Jesucristo de los santos de los Últimos días, Licenciado en Administración de empresas, apasionado por el arte y la buena música y gusta de la buena lectura. Ha servido como presidente de hombres jóvenes, misionero de tiempo completo, Maestro de Instituto de Religión, maestro de escuela dominical para investigadores y conversos. Actualmente sirve como Secretario de estaca en la Estaca Toyopan de San José Costa Rica,
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