Satanás sigue usando el mismo método que en la Preexistencia

La rebelión de Satanás

Cuando era joven, comencé a notar una tendencia curiosa entre los miembros de la Iglesia. Cuando veían una situación en la cual se habían acordado ciertas reglas y se aplicaban las consecuencias de la desobediencia (como por ejemplo, en la disciplina en la Iglesia, la disciplina de los padres, poner en vigor las reglas de la misión o las normas de conducta en los colegios de la Iglesia), con frecuencia decían: “Pero, ¿no sería eso semejante al método de Satanás? ¿No están obligando a la gente a ser recta?”.

Al principio, esa reacción me sorprendía; ¿cómo podía alguien pensar que las prácticas aprobadas por el Señor y por Su Iglesia fueran parte del “plan de Satanás”? Desde entonces, he llegado a darme cuenta de que malentendidos como esos referentes a la rebelión de Satanás y a la guerra en los cielos son en realidad muy comunes, así como lo son las acusaciones apresuradas de lo que parece ser ese plan hoy en día. Desafortunadamente, esos malentendidos doctrinales pueden conducir a resultados perjudiciales.

Por ejemplo, esos errores podrían ocasionar que algunos padres piensen que no pueden alentar a sus hijos a asistir a la Iglesia; también podrían ser la causa de que los miembros de la Iglesia apoyen la legalización de graves pecados morales. Esos malentendidos incluso podrían llevar a algunos miembros a pensar que el hacer y guardar convenios y compromisos de obediencia es, en cierta manera, contrario al plan de Dios cuando, irónicamente, esa obediencia bajo convenio es fundamental en Su verdadero Plan de Salvación.

Lo que dicen las Escrituras

Algunas ideas sobre lo que Satanás propuso en el mundo preterrenal más bien parecen tener su origen en la tradición que en la revelación en cuanto al tema. Por consiguiente, es útil acudir a las Escrituras mismas para averiguar lo que el Señor realmente ha revelado sobre este asunto tan importante. En las Escrituras, la fuente principal de lo que Satanás propuso se encuentra en los primeros versículos del cuarto capítulo de Moisés.

“Y yo, Dios el Señor, le hablé a Moisés, diciendo: Ese Satanás, a quien tú has mandado en el nombre de mi Unigénito, es el mismo que existió desde el principio; y vino ante mí, diciendo: Heme aquí, envíame a mí. Seré tu hijo y redimiré a todo el género humano, de modo que no se perderá ni una sola alma, y de seguro lo haré; dame, pues, tu honra.

“Pero, he aquí, mi Hijo Amado, que fue mi Amado y mi Escogido desde el principio, me dijo: Padre, hágase tu voluntad, y sea tuya la gloria para siempre.

“Pues, por motivo de que Satanás se rebeló contra mí, y pretendió destruir el albedrío del hombre que yo, Dios el Señor, le había dado, y que también le diera mi propio poder, hice que fuese echado abajo por el poder de mi Unigénito;

“y llegó a ser Satanás, sí, el diablo, el padre de todas las mentiras, para engañar y cegar a los hombres y llevarlos cautivos según la voluntad de él, sí, a cuantos no quieran escuchar mi voz” (Moisés 4:1–4).

El padre de todas las mentiras

De estos versículos, queda claro que nuestro Padre Celestial no pidió voluntarios para idear y presentar diferentes planes de salvación contradictorios, como algunas personas han supuesto; más bien, era el plan de nuestro Padre Celestial, y Él lo presentó a Sus hijos procreados en espíritu que se encontraban reunidos en el gran concilio de los cielos. Jesucristo, que fue “escogido desde el principio” para ser el Salvador en ese plan, propuso humildemente que se sostuviera el plan del Padre Celestial al decir: “Padre, hágase tu voluntad [o, en otras palabras: Tu plan]”. Fue en esas circunstancias que Satanás presentó la propuesta inoportuna y arrogante de cambiar el plan del Padre Celestial a fin de que proporcionara una salvación universal para todos (véase Moisés 4:1). Antes de analizar cómo pensaba lograr eso, es importante hacer notar que, en estos versículos, a Satanás se lo llama “el padre de todas las mentiras” (Moisés 4:4). En otra ocasión, se lo llama “mentiroso desde el principio” (D. y C. 93:25). Seríamos absurdamente ingenuos si supusiéramos que Satanás decía la verdad cuando hizo esa afirmación exagerada de una salvación universal.

Si entendemos el carácter de Satanás y su historia, sería más apropiado verlo como el primer estafador que trata de vender un producto que sabía que nunca podría proporcionar. Afirmó que podía brindarnos a todos la salvación si lo seguíamos a él en lugar de seguir el plan que nuestro Padre Celestial había establecido para nuestra salvación y que el Salvador Jesucristo apoyaba.

Lo que Satanás propuso era una mentira; no hubiera dado resultado. No era una alternativa viable al ya perfecto plan del Padre Celestial, sino que era una trampa para atrapar y engañar a la gente para que siguiera a Satanás. Era, finalmente, un plan de condenación, no un plan de salvación.

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Hernán Toledo M.
Hernán Toledo M., es miembro, Ingeniero, apasionado por las letras y las artes. Ama enseñar el Evangelio continuamente. Ha servido como Secretario de Estaca/Barrio, Maestro de Instituto de Religión y de Seminario, Miembro del Sumo Consejo. Actualmente sirve como Administrador Sala de Prensa para La Iglesia en el Área Sudamérica Sur.

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