El Profeta de La Iglesia ¿Recibe dinero por su trabajo?

por Hernán Toledo M.

Desde los tiempos de Adán hasta los tiempos de hoy, Dios ha llamado profetas en las distintas dispensaciones para guiar a su pueblo. En el principio de los tiempos llamó a Enoc, Noé, Abraham, Moisés y mucho más. En el meridiano de los tiempos vino Jesucristo mismo, el Hijo de Dios. Él llamo a Pedro como líder en la Iglesia. Y en los últimos tiempos, después de siglos sin la verdad, Jesús restauró su Evangelio y llamó a profetas, comenzando con José Smith, y llegando hasta el día de hoy al profeta actual, el Presidente Thomas S. Monson.

No hay ninguna enseñanza en el canon de escrituras, que indique que estos líderes llamados por Dios hayan recibido ganancias por su trabajo. De esta manera, el Presidente y Profeta de La Iglesia, el Presidente Monson, no recibe salario alguno por su oficio. Al contrario, su vida la consagra al cien por ciento a la obra del ministerio de Cristo. Y esto se extiende a todos los llamamientos en La Iglesia, llámense Obispos, Presidentes de Ramas, Distritos y Estacas, Maestros, Consejeros, Misioneros, etc.

Los líderes locales no se dedican a tiempo completo, porque su prioridad siempre será la familia, ya que la familia es ordenada por Dios. El matrimonio es un mandamiento. Los líderes locales de la iglesia tienen sus propios trabajos, y se sustentan a sí mismos y a sus familias. Por otro lado, los líderes generales de la iglesia sí dedican el cien por ciento de su tiempo a la iglesia, por lo que al ser llamados abandonan todo lo que tienen y lo consagran para la edificación del Reino de Dios sobre la tierra. Entonces al no tener más ingresos, es evidente que se les asigna un monto de dinero para vivir bien, lo que en ningún sentido puede ser considerado sueldo, ya que en la sumatoria de todas maneras sería mucho menos de lo que consagraron a la iglesia. Es sólo una manera de llevar orden dentro de La Iglesia, y lograr que las Autoridades consagradas, puedan desligarse de asuntos materiales y dedicarse a ministrar a los necesitados dentro y fuera de la iglesia.

¿Por qué sería malo que un profeta recibiera salario?

Sencillamente porque la obra del ministerio debe realizarse por amor a Dios y al prójimo. Sería impensable valorar en dinero el nivel de edificación espiritual que un líder consagrado puede ayudar a obtener a una persona que este necesitando guía. Además iría contra los propósitos de Dios. Mucho se ha tergiversado la Escritura que cita “porque el obrero es digno de su salario o alimento”, usándola como argumento para beneficiarse económicamente con el dinero de los fieles seguidores, en algunas creencias.

Esta escritura en la mayoría de sus contextos habla de misioneros predicando el Evangelio y las recompensas que tendrán de parte del cielo o de hermanos en la tierra. En muchas épocas los misioneros no tuvieron recursos y no tenían mucho que abandonar para salir a sus misiones. En estos casos tras muchos días de esfuerzos, los miembros de las diferentes comunidades les daban hospedaje y alimentos, y para sus necesidades, algo por cierto muy austero. Se trataba más de tender la mano al andar haciendo bienes, que de pagarles un sueldo.

Y en el resto de los contextos, el que un obrero sea digno de su salario, tiene una connotación espiritual que se relaciona con la reconocida frase “espaldas cargadas de gavillas”, que no es nada más ni nada menos que la bendición final de participar con toda alma, mente y fuerza en la predicación de la doctrina de Cristo. Una recompensa espiritual. De manera que bajo ninguna perspectiva se podría decir que por ofrecer oraciones se nos debería pagar un monto, y por bendecir a una persona otro monto, y por oficiar un matrimonio o funeral otro tanto, y por bautizar otro poco, y por predicar de pueblo en pueblo o por hacer cualquier otra cosa en nombre de Cristo. Todo acto en nombre del Señor de Señores debe hacerse con íntegro propósito de corazón, y con la mira puesta únicamente en la gloria del Padre, sin acción hipócrita. Sino se trataría de superchería sacerdotal y estaríamos actuando por nosotros mismos.

¿De dónde sale entonces el dinero de asignación para vivir que reciben los líderes Generales como el Profeta, sus Consejeros y Apóstoles?

Esta asignación no viene de dinero del diezmo. A diferencia de muchas iglesias, que cuentan todos sus negocios como parte de su ministerio, los mormones operan una rama separada y sin fines de lucro para sus negocios. Estas empresas pagan impuestos en la misma proporción que cualquier otro negocio y funcionan bajo una empresa holding (Sociedad financiera que posee o controla la mayoría de las acciones de un grupo de empresa). Es la rama sin fines de lucro la que proporciona la asignación, de modo que el dinero donado por los miembros no se utilice para los salarios, sino solamente para los avances de la obra de Dios en el mundo.

El profeta no es dueño de estas empresas, ni tampoco recibe una parte de las utilidades de ellas. Las utilidades se utilizan para financiar la obra de la iglesia, incluyendo cosas como los salarios que no se deben pagar con fondos de los diezmos.

A los mormones les encanta ser parte de un sistema voluntario. Y esto sucede en cada llamamiento de cualquier persona en toda la iglesia y en todo el mundo. Esto les permite servir a Dios totalmente desinteresadamente. No aceptan el servicio para ganar un sueldo, sino que lo aceptan totalmente porque aman a Dios y desean servirle y ser parte de Su obra. Hay, por supuesto, recompensas que van mucho más allá de lo que un cheque de pago podría proporcionar.

Artículo elaborado por Hernán Toledo M., Ingeniero Industrial. Apasionado de las letras y las artes. Con interés en enseñar el Evangelio continuamente. Ha servido como Misionero, Secretario de Estaca/Barrio, Maestro de Instituto de Religión, Maestro de Seminario, entre otros.

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Hernán Toledo M.
Hernán Toledo M., es miembro, Ingeniero, apasionado por las letras y las artes. Ama enseñar el Evangelio continuamente. Ha servido como Secretario de Estaca/Barrio, Maestro de Instituto de Religión, de Seminario, y Miembro del Sumo Consejo. Actualmente sirve como Director Sala de Prensa para La Iglesia en Chile, Área Sudamérica Sur

4 comments on El Profeta de La Iglesia ¿Recibe dinero por su trabajo?

  1. Dedicamos una pequeña parte de nuestro tiempo al llamamiento es por eso que no necesitamos un sueldo pero las bendiciones son tan grandes. Aun cuando debemos dejar de lado parte de algo del tiempo pudiendo usarlo para ganar más dinero El Señor provee y de que manera Lo puedo testificar. El Padre sabe la intención de nuestros corazones y con la confianza que tenemos en el recibimos la recompensa. El nos prepara la vía 1Nefi 3:7 sino hacemos esto no se cumplirá el resto. Testifico que el plan del Seño es perfecto y es por amor alos hombres .

  2. desde mi humilde lugar de miembro de la iglesia sud y cumpliendo con mi llamamiento de pres. de quorum de la unidad donde vivo quiero testificar que estoy desocupado actualmente en mi pais y el trabajar en la obra sagrada de Dios me trae bendiciones a diario…. no me falta el alimento ni los vestidos ni el techo y soy inmensamente feliz sirviendo a mis hnos. Amo al Profeta Monson y tiene el mayor de mis respetos como hombre y como siervo de Dios y comparto cada tilde del Evangelio cuando tengo la oportunidad y sino la busco… Solo voy a decir que si estamos verdaderamente convertidos no habra dudas ni contenciones pero si todavia no logramos el fuerte testimonio de amor que nos tiene nuestro Padre Celestial deberiamos buscarlo mas inclinando nuestras cabezas humillandonos y evitando los malos presagios y comentarios acerca del Orden de la Iglesia….

  3. Hermanos no os confundáis. Pedidle al Padre Celestial sabiduría para entender la Ley de la consagración porvejemplo si recordamos al joven rico y Jesucristo entenderíamos que el joven rico no deseo en su corazón consagrar su vida y sus posiciones terrenales (riquezas) la obra o el REYNO de. Dios. Si no entendeis recordad (Santiago 1.5)

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