Pautas para Escribir a un Misionero sin desconcentrarlo de su obra

por Hernán Toledo M.

Un misionero honorablemente retornado entenderá muy bien estos consejos, puesto que al estar en la misión, cada misionero o misionera sabe muy bien distinguir lo que ayuda a enfocarse en la obra proselitista y lo que distrae de esta.

Una misión de tiempo completo, para que cumpla con lo que el Señor quiere, y para que sea realmente honorable, debe transformarse literalmente en una misión de “tiempo completo”. Cuando uno es misionero, trata de alejarse de cosas que vayan en contra de este principio, cosas que son distracciones o estorbos para que la obra del Señor prospere. Lamentablemente una de esas cosas podrían ser los mensajes que el élder o hermana reciba de amigos y familia, cada día de preparación.

1) Novios(as)

Si tú eres su novio o novia, trata de que tus mensajes sean espiritualmente edificantes, que contengan escrituras de ánimo. Si bien es normal que le extrañes y cosas por el estilo, no le ayudará mucho que le repitas en cada email que lo extrañas mucho. Él o ella de seguro querrá leer lo feliz que estás de saber que está sirviendo con todas sus fuerzas y que tú también estás prosperando espiritualmente. De vuelta podrán decirse lo mucho que se extrañaron, porque todo tiene su tiempo, y todo lo que está debajo del cielo tiene su hora. Nunca se sabe en qué condiciones emocionales un misionero puede encontrarse. Si está un poco débil y agotado, y tuvo una mala semana por cualquier motivo, y además recibe un mensajes en que todos le extrañan, hará que nazcan en él los deseos de volver, deseos que podrían efectivamente hacerlo volver de manera directa o indirecta, desenfocándose del trabajo, perdiendo motivación, y usurpándole la fe en los milagros que podrían venir.

2) Padres

No hay un símbolo más parecido a recibir un consejo de Dios, que el recibir consejos de un padre o una madre. Un correo electrónico o carta de un padre o madre, puede llegar a inspirar mucho a un(a) joven. No deben escribirle contando todo lo que pasa en la vida de la familia. Los detalles son los que hay que evitar. También es aconsejable enfocarse en contar sólo las cosas buenas. Problemas económicos, problemas de salud, rumores sobre la novia o sobre cualquier cosa, es literalmente sacar del contexto espiritual a un representante de Jesucristo. Por otro lado, es muy típico que una madre a veces hasta llore por extrañar a su hijo o hija. Esto no es condenable para nada. Es muy natural. Pero mi consejo es que tal madre sea muy fuerte, tan fuerte como para evitar demostrar esa pena en sus emails. Un(a) misionero(a) al saber que su madre llora cuando ve su ropa, o su habitación vacía, tendrá una preocupación extra sobre la cual gastar energías.

3) Hermanos(as)

La palabra hermano(a) cobra real significado cuando la hermandad está representada por un amor profundo a lo que el hermano o hermana misionero(a) está haciendo y cómo eso es un buen ejemplo para él o ella. Sus mensajes deben remitirse a la bondad, a las felicitaciones por los logros que el misionero cuente y apoyo genuino.

3) Amigos(as)

Cualquier drama de amigos, sobre alguien del barrio, del vecindario, del curso, etc. es totalmente innecesario. Los amigos se sostienen unos a otros en la causa de Cristo. En vez de enviar tantas fotos, es preferible enviarse mutuamente historias edificantes que fomenten la amistad verdadera y el amor por La Iglesia.

4) A todos en general

Algo muy típico es recibir mails con promesas al retorno a casa. Esto también puede llegar a debilitar la concentración. Si un joven que era apasionado por la música, recibe mensajes de que cuando llegue a casa el papá le comprará la mejor guitarra, o que el amigo ya le armó una banda de rock y que sólo lo están esperando, lo más probable es que al menos ese mismo día andará pensado sólo en eso. Si bien podría ser una buena idea premiar en cierto sentido al misionero o misionera al regresar al hogar, no es tan buena idea hacerle expectativas mientras está dedicándose completamente al servicio de Dios.

Finalmente invito a todos quienes escriben frecuentemente a sus misioneros, a que al final de cada mensaje no olviden compartir su propio testimonio en breves palabras. Aseguren la fe de aquel o aquella jovencita. Y verán cómo muy pronto recibirán las mejores historias que un hijo(a), hermano(a), amigo(a) o novio(a) podrían contar.

Artículo elaborado por Hernán Toledo M., miembro de La Iglesia, Ingeniero Industrial. Apasionado de las letras y las artes. Con interés en enseñar el Evangelio continuamente. Ha servido como Secretario de Estaca/Barrio, Maestro de Instituto de Religión, Maestro de Seminario, entre otros.

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Hernán Toledo M.
Hernán Toledo M., es miembro, Ingeniero, apasionado por las letras y las artes. Ama enseñar el Evangelio continuamente. Ha servido como Secretario de Estaca/Barrio, Maestro de Instituto de Religión y de Seminario, Miembro del Sumo Consejo. Actualmente sirve como Administrador Sala de Prensa para La Iglesia en el Área Sudamérica Sur.

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