Qué hacer si no quieres sostener a un líder de la iglesia

por Greg Trimble

¿Qué sucede cuando una persona es llamada a una posición de liderazgo y opinas de que esta persona no está en condiciones de ser llamado? Tal vez los conozcas personalmente y basado en lo que has presenciado en el pasado, no puedes creer que el Señor realmente quiera que ellos presidan sobre ti y otros. Nunca los has visto cometer ningún tipo de pecado grave o romper cualquier tipo de ley … pero simplemente no puedes creer que esta persona sea llamada a dirigir!

Cuando esto sucede, puede y se ha convertido en un problema real para muchas personas. Podría hacerte dudar de la validez de un llamamiento o del método a través del cual se emitió el llamamiento. Podría hacerte preguntarte por qué Dios elegiría “esa persona” para presidir a otras personas cuando has presenciado lo que considerarías menos que un comportamiento estelar de ese recién llamado líder. Podrías pensar para ti mismo, “si supieran lo que yo sé… esa persona nunca habría sido llamado a esa posición.”

Entonces, ¿Qué haces?

Algunas personas se vuelven locas. Hablan de más, se preocupan y obsesionan por este individuo y su nueva autoridad. Podría hacer que dejen de ir a la iglesia, o buscar una excepción para asistir a otro barrio.

No hagas eso …

Independientemente de cómo te sientas con respecto a tu recién llamado líder, si él o ella te piden que hagas algo que le agradará a Dios, simplemente hazlo. ¿Por qué no, cierto? No puedes equivocarte cuando estás haciendo cosas buenas, sin importar quién te está pidiendo que las hagas. Si crees que la solicitud es injusta, pide hablar con el líder en privado para preservar su dignidad frente a otros. Nunca comiences a maldecir o hablar mal de ese líder con otros miembros detrás de su espalda. Si tu mismo quisieras ser un buen líder, deberías saber que los buenos líderes nunca son chismosos. No van detrás de las espaldas de otros o tratan de “reunir a otros en su bando” para ayudar a justificar sus sentimientos hacia otra persona.

El Salvador dio un esquema sobre cómo manejar estas situaciones desagradables. Él dijo: “Si tu hermano peca contra ti, ve y repréndele entre tú y él solos; si te escucha, has ganado a tu hermano. Pero si no te escucha, toma aun contigo a uno o a dos, para que por boca de dos o de tres testigos conste toda palabra.” (Mateo 18:15-16)

La forma en que te manejes en estas situaciones determinará el tipo de líder en que te convertirás. De hecho, es el atributo de carácter definitorio de los líderes más grandes, el convertir las malas situaciones en buenas. Podría ser la única cosa más difícil que aprender y cómo hacerlo en tu vida, pero si lo logras, entonces serás clasificado entre los líderes más grandes que esta tierra ha visto, sin importar tu título o llamamiento actual.

No dejes que tus percepciones se conviertan en rencores. Rencores en peleas. Peleas en guerras. Esa persona que te fastidia tanto… es tu hermano o hermana, y un humano imperfecto como tú.

Que ellos sean llamados a liderar no disminuye tu capacidad de liderar. De hecho, algunos de los mejores líderes muestran sus verdaderas habilidades de liderazgo en los momentos en que no tienen títulos de prestigio. Los buenos líderes son siempre los mejores seguidores. Tu puedes ser capaz de ayudar, influir y levantar a la persona que fue llamada a esa posición.

Muchos de los que son llamados a posiciones de liderazgo en la iglesia no están necesariamente preparados para servir en la capacidad que han sido llamados a servir. Algunos nunca han servido en una sola posición de liderazgo en su vida. Es posible que no sepan qué hacer y podrían estar completamente abrumados. Probablemente están confundidos y asustados y, posiblemente, atónitos al igual que tú cuando fueron llamados a esa posición.

Así que ayúdalos, perdónalos, apóyalos, sosténlos y conócelos. Cuanto más llegues a conocerlos y entenderlos, más puedes llegar a amarlos.

 

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Camila Meza Lillo

Camila Meza Lillo

Artículo por Camila Meza. En el ejercicio de su profesión de Arquitecto ha aportado a varios proyectos de La Iglesia. Le gusta viajar y aprender de las distintas culturas. Gracias a una de sus pasiones: la música, tuvo la oportunidad de conocer a su esposo, en los coros de Navidad de Instituto.

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