Los mormones ¿somos Monoteístas o Politeístas? Descúbrelo Aquí

por Hernán Toledo M.

Este artículo trata una opinión personal sobre el concepto de la Trinidad y temas relacionados, y aun cuando esté argumentado con Escrituras y citas del canon mormón, no representa una declaración oficial de La Iglesia. Examínenlo con la expectativa de aprender algo nuevo o ampliar su entendimiento.

A través de los años he escuchado cómo muchos miembros discuten este tema. He oído a algunos argumentar que somos monoteístas porque creemos en un solo Dios, y a otros decir que somos politeístas ya que creemos en una Trinidad compuesta por tres Dioses habiendo más dioses en los Cielos. Yo me atrevo a decir que ambas posturas están erróneas. Entonces ¿Qué somos?

En el Antiguo Testamento hay algunos indicios de que el antiguo Israel tenía tendencias politeístas que provenían primero de una incorrecta interpretación de las revelaciones, y también por antiguas asociaciones con los babilonios y asirios, quienes desde un comienzo han creído en la adoración de muchos dioses. Claramente Jetro lo expresó refiriéndose al escape de Egipto: “Ahora conozco que Jehová es más grande que todos los dioses, porque en lo que se ensoberbecieron, fue superior que ellos.” (Éxodo 18:11)

También he escuchado a algunos decir que somos politeístas por la siguiente frase del profeta José Smith: “Predicaré sobre la pluralidad de Dioses. He escogido este pasaje precisamente con tal objeto. Deseo aclarar que en todas las congregaciones en que he hablado sobre el tema de Dios, siempre he tratado la pluralidad de los Dioses. Los élderes lo han predicado por quince años.
Yo siempre he declarado que Dios es un personaje distinto, que Jesucristo es un personaje aparte y distinto de Dios el Padre, y que el Espíritu Santo es otro personaje distinto, y es Espíritu; y estos tres constituyen tres personajes distintos y tres Dioses. Si esta proposición concuerda con el Nuevo Testamento, he aquí, tenemos tres Dioses, y son una pluralidad; ¿y quién puede contradecirlo?” (fin de la cita). Quienes usan esto para declarar politeísmo agregan además los primeros pasajes de la Biblia que muestran una pluralidad en la creación.

Al leer estas citas viene la impresión de que somos politeístas. No obstante, creer en “pluralidad de Dioses” no significa creer en “politeísmo”. Creer que los mormones somos politeístas está muy lejos de las enseñanzas reveladas. El politeísmo incluye la adoración a diferentes dioses que tienen distintos dominios, y entre los cuales puede haber incluso algunos conflictos. Claro ejemplo es la que yo llamo leyenda de Hipólito, quien adoró a Artemisa, pero no rindió adoración a Afrodita, la cual no dudó en matarlo, sin que Artemisa pudiera defenderlo. Este es un claro ejemplo de como funcionaría un sistema humano con varios dioses gobernando.

Volviendo a la fe israelita, el pueblo del convenio pronto empezó a cambiar su cultura y comprensión, acercándose cada vez más a la verdad. Los hebreos, con los siglos, pasaron de la visión de muchos dioses, a la rigurosa creencia de un monoteísmo, en el que desecharon totalmente otros dioses, por no tener oídos, ni ojos, ni boca, ya que Jehová era el único Dios que se comunicaba de manera real, muchas veces de manera tangible o evidenciable.

Desde aproximadamente el año 325 d.C., el pueblo judeo-cristiano comenzó a creer en el monoteísmo. Esto parte en el concilio de Nicea en el cual, de manera muy atrevida, se oficializa la doctrina de que los tres Dioses mencionados en la Biblia, son Uno solo de manera literal, y que ese Uno sólo es tres Dioses de manera literal. Más que unificar la fe, esto según mi punto de vista es aún más confuso que la interpretación literal de la Biblia. Nosotros doctrinalmente creemos lo que dijo Jesús en su oración intercesora: “Padre Santo, a los que me has dado, guárdalos por tu nombre, para que sean una cosa, como también nosotros.” Él está rogando que nosotros sus hermanos podamos ser uno como Él y Su Padre. Si Él y Su Padre fueran uno numérica y literalmente como creían los cristianos monoteístas, entonces debería ser posible que todos los humanos nos pudiéramos fusionar, de otro modo Jesús habría mentido.

Algunos han comentado que los mormones somos monoteístas porque tanto en El Libro de Mormón como en la Biblia y demás libros sagrados, Cristo mismo enseña que el Padre es el único Dios verdadero. Por ejemplo en Juan 17:3 “Y esta es la vida eterna: que te conozcan a ti, el único Dios verdadero, y a Jesucristo, a quien has enviado.” Sin embargo es evidente que Jesús no se descarta como Dios, de hecho Él mismo antes de nacer, siendo Jehová se declará como el único Dios. Así también lo hace después de resucitar siendo el Cristo. Además creemos que el hombre puede llegar a ser Dios. Por lo tanto, el monoteísmo tampoco es preciso para definir la fe de los Santos de los Últimos Días.

Como miembros de La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días, adoramos a la Trinidad completa que consiste en tres Dioses, el Padre, el Hijo y el Espíritu Santo. Pero la trinidad divina quiere decir que los tres son Dioses, y no un Dios con sus dos Consejeros. No se trata de un Padre con medalla de Oro, un Hijo con medalla de Plata y un Espíritu que vale bronce, sino que los tres son Dioses y son Uno, y tienen diferentes funciones. Son uno no sólo en propósitos, sino en formas de pensar, de actuar, y hasta semejantes en su forma física. La trinidad es una unión armónica perfecta, y Dios el Padre la preside. El profeta José Smith enseñó:

“Antes de la organización de esta tierra, tres Personajes hicieron un convenio eterno, que se relaciona con lo que dispensan a los hombres en la tierra; estos Personajes… se llaman Dios el primero, el Creador; Dios el segundo, el Redentor; y Dios el tercero, el Testigo o Testador… La providencia del Padre [es] presidir como el Principal o Presidente, con Jesús como Mediador y el Espíritu Santo como Testador o Testigo. El Hijo [tiene] un tabernáculo así como el Padre, pero el Espíritu Santo es un Personaje de espíritu sin un tabernáculo”.

Por otro lado, a través de los Evangelios y el Libro de Mormón, Cristo enseñó en repetidas ocasiones que Él era el único medio para llegar al Padre. La adoración a Él es adoración al Padre, contrastando plenamente con la creencia paralela y posterior de hindúes, romanos, egipcios y griegos de creer que existen muchos dioses para adorar, pero que no es necesario adorarlos a todos, sino que cada uno puede elegir.

Hay muchos más conceptos que engloban creencias divinas, pero estos son los que se le han atribuido al mormonismo. No existe una definición aprobada por las diferentes Academias de Lenguas en el mundo que defina nuestra doctrina de la Divinidad. En otras palabras y aunque suene insólito para nosotros, no existe una palabra que defina la verdad de la trinidad o la verdad de los Dioses. Tal vez sólo deberíamos llamarle la doctrina mormona sobre los Dioses. Sin embargo, existe un concepto religioso llamado Henoteísmo, y que se acerca mucho más y mejor a nuestra doctrina. El Henoteísmo es creer que hay más Dioses, pero sólo adorar a Uno. Algunos radicales tampoco aceptan que los mormones nos llamemos henoteístas argumentando que el henoteísmo es adorar varios dioses creyendo que hay uno más poderoso. No obstante repito, la definición de Henoteísmo no es adorar a muchos Dioses, sino creer que EXISTEN muchos Dioses, pero ADORAR a Uno solo, que en nuestro caso tal como lo indica Abinadí (Mosíah 15), sería el Padre, el Hijo y el Espíritu en Unidad. Así que, mucho más correcto que decir que somos monoteístas o politeístas, es decir que somos henoteístas.

Artículo elaborado por Hernán Toledo M., miembro de La Iglesia, Ingeniero Industrial. Apasionado de las letras y las artes. Con interés en enseñar el Evangelio continuamente. Ha servido como Secretario de Estaca/Barrio, Maestro de Instituto de Religión, Maestro de Seminario, entre otros.

Comenta con tu Facebook

Comentarios

Share on Google+Tweet about this on TwitterShare on FacebookShare on Tumblr
The following two tabs change content below.
Hernán Toledo M.
Hernán Toledo M., es miembro, Ingeniero, MBA, apasionado por las letras y las artes. Ama enseñar. Ha servido como Secretario de Estaca/Barrio, Maestro de Instituto, de Seminario, y Miembro del Sumo Consejo. Actualmente sirve como Director Sala de Prensa para La Iglesia en Chile, Área Sudamérica Sur

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos necesarios están marcados *