Las Palabras que el Elder Holland dijo a una mujer SUD luego que el 80% de su cuerpo se quemara

El Accidente

El 16 de agosto de 2008, Stephanie Nielson abordó un Cessna 177 para pasar un día de excursión junto con su marido, Christian, quien recientemente había obtenido su licencia de piloto, y Doug Kinneard, instructor de vuelo de Christian y querido amigo.

Después de parar en St. Johns, Arizona, para abastecerse de combustible para su retorno a Mesa, la avioneta se aceleró por la pista y se elevó en el cielo. Pero sin previo aviso, el avión cayó en picada contra un tranquilo barrio por debajo de ellos.

La madre de cuatro niños, de 27 años de edad, quedó inconsciente tras el impacto, sólo para despertar con el  fuerte olor de combustible quemado y a quemadura de carne, de su propia carne. “Me estaba ahogando en llamas”, recuerda. “Busqué el cinturón de seguridad, pero no pude encontrarlo. Yo no podía salir “.

Sobrevivencia Milagrosa

Pero entonces, de repente, sintió a alguien a su lado guiando su mano para desabrochar el cinturón de seguridad y guiándola hacia la puerta del avión – y que esa alguien era su abuela fallecida, Aurora. Cuando Nielson escapó del avión, su cuerpo estaba envuelto en llamas, su abuela le dijo: “Rueda”.

“Había gente del otro lado del velo ayudándome”, dice Nielsen. “Sentí a mi abuela y a otros allí.”

Además de la ayuda de los seres queridos de más allá del velo, Nielson dice que hubieron otros milagros ese día.

“El primer milagro fue que cuando nos estrellamos, no dañamos a nadie en el suelo,” dice ella. Y Nielsen cree que el lugar donde el avión se estrelló no fue una coincidencia, frente a la casa de un obispo SUD.

“Recuerdo unos hombres corriendo hacia mí”, comenta. “Lo primero que me preguntaron fue si es que habían otras personas en el avión. Luego me preguntaron si yo era SUD y si quería una bendición del sacerdocio. Me dieron una bendición y dijeron que iba a ser consolada y que las cosas iban a salir como se suponía que debían, y que iba a tener dolor limitado. Fue horrible, pero fue un momento muy espiritual”.

Palabras de un Apóstol

A pesar de estos milagros, Stephanie Nielson sufrió quemaduras en el 80 por ciento de su cuerpo. No sólo eso, sino que ahora tenía que lidiar con un nuevo problema, su autoestima y sentido de valor.

“Me sentía como un monstruo”, dijo Nielson en un devocional de BYU-Idaho el pasado martes. Ella continuó, compartiendo sus pensamientos después del accidente, “¿Quién es esta persona en el espejo? ¿Me volverá a agradar otra vez como me veo? ¿Puedo amarme a mí misma si me veo de esta manera?”

Fue durante un día particularmente difícil que Nielson tuvo una conversación con el élder Jeffrey R. Holland, que ayudó a cambiar su visión de sí misma. Elder Holland le dijo a Nielson que sus cicatrices eran “testimonio de un milagro.”

Con estas palabras de consuelo y las enseñanzas de la Iglesia, Nielsen redescubrió su valor infinito como una hija de Dios, un valor que trasciende su aspecto.

Encontrando Nueva Esperanza

Debido a esta experiencia, Nielson ha sido capaz de ayudar a otros a encontrar su valor a través de su fundación de caridad, Beauty Rises.

Mientras ella ha meditado sobre estos eventos, Nielson  se ha dado cuenta de que su experiencia refleja la del nuevo Templo de Provo City Center.

“Todos surgimos de las cenizas”, compartió en el devocional. “La historia de ustedes puede que no incluya fuego o dolor físico, pero a medida que nos fijamos en el templo espero que les recuerde la hermosa transformación que ocurrió… El templo para mí es un recordatorio de de poderes curativos y mucha esperanza en Dios. Ambos fuimos literalmente reducidos a cenizas y volvimos a nacer fuertes, valientes, con coraje, con nueva sabiduría, y un tipo diferente de belleza”.

Y continuó diciendo: “Ahora, cuando miro en el espejo veo a una mujer de fe, una mujer de coraje, veo una madre, una hija y una esposa”, dijo Nielson en su charla. “En mis cicatrices, veo la fuerza, veo esperanza, veo milagros, veo a Dios”.

Para saber más sobre el testimonio de Stephanie Nielson, y su historia de una nueva vida basada en la fe en Jesucristo y el amor hacia la familia, vea el siguiente video:

 

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Camila Meza Lillo

Camila Meza Lillo

Artículo por Camila Meza. En el ejercicio de su profesión de Arquitecto ha aportado a varios proyectos de La Iglesia. Le gusta viajar y aprender de las distintas culturas. Gracias a una de sus pasiones: la música, tuvo la oportunidad de conocer a su esposo, en los coros de Navidad de Instituto.

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