La reacción de un Joven tras un encuentro casual con Élder Holland

Recuerdo que una vez me encontré con Elder Holland en un restaurante mexicano barato en el centro de Salt Lake. Él estaba en su traje completo y corbata mientras terminaba un plato de comida que no podría haber costado más de ocho dólares.

En ese momento lo reconocí de inmediato, pero estaba demasiado nervioso para interrumpirlo mientras él estaba en lo que parecía una cita con su esposa.

Pero incluso estando a sólo unos pocos puestos de distancia del élder Holland me dio algo para contarle a mis amigos durante días. ¿Quién sabía que el élder Holland disfrutaba de la comida mexicana? Todo se sentía un poco surrealista. No estoy acostumbrado a ver a los apóstoles en situaciones cotidianas.

Fue como el momento en que mi familia se encontró con el élder Wirthlin en un juego de fútbol de la Universidad de Utah. A pesar de que sabía que el élder Wirthlin había jugado como corredor para los Utes, igual me tomó por sorpresa ver al hombre de 80 años de edad, alabando su orgullo en la escuela y vistiendo prendas de los Utes.

O el momento en que mi madre se encontró con el presidente Monson en un ascensor mientras mi abuela estaba en el hospital. Aunque el presidente Monson estaba visitando a su propia esposa en el hospital y probablemente tenía mil preocupaciones en su mente, él aún así le sonrió a mi mamá y trató de levantar su ánimo con palabras amables y un poco de alegría.

Son momentos como estos, cuando vemos a un Apóstol en una cita simple con su esposa o un profeta preocupado por un miembro de la familia, que nos damos cuenta de que los líderes inspirados de nuestra Iglesia son verdaderamente personas corrientes, con vidas como tú y yo. Así es como comprenden nuestra situación. Así es como saben lo que estamos experimentando.

Sin embargo, incluso en esos momentos simples, todos estos apóstoles de Jesucristo difundieron su alegría y su amor. Es notable y queda demostrado que no tienes que hacer nada grandioso para elevar a otro. No tienes que decir nada profundo para testificar del Salvador. Todo lo que necesitas hacer es vivir tu vida.

Un jóven experimentó la alegría que proviene de una experiencia como ésta cuando compartió su salsa ranchera en un almuerzo con el élder Holland. Echa un vistazo a su reacción extática:

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Hernán Toledo M.
Hernán Toledo M., es miembro, Ingeniero, apasionado por las letras y las artes. Ama enseñar el Evangelio continuamente. Ha servido como Secretario de Estaca/Barrio, Maestro de Instituto de Religión y de Seminario, Miembro del Sumo Consejo. Actualmente sirve como Administrador Sala de Prensa para La Iglesia en el Área Sudamérica Sur.

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