La inteligente respuesta de una converso Mormona a un ataque a su fe

Una de nuestras maestras de la Escuela Dominical se bautizó en la Iglesia cuando tenía 35 años. Como la única miembro de la Iglesia Restaurada en su familia y viviendo en una zona donde otras religiones tienen un profundo arraigo social, su membresía era desafiada a menudo, particularmente por miembros de su familia cercana.
Un día su hermano se acercó a ella con arrogancia y le dijo: “Si pudiera demostrarte que el fundador de tu Iglesia era un indigno inútil, un aprovechador, etc. … ¿dejarías tu Iglesia?”
Ella respondió: “Bueno, sí”.
Su hermano se entusiasmó mucho y dijo: “Bueno, déjame hablarte de ese José Smith”.
Ella lo interrumpió cortesmente y le dijo: “No, tendrías que hablarme de Jesucristo, porque Él es el fundador de mi Iglesia”.
Su hermano no supo qué decir. Y ese fue el final de la discusión.

La respuesta de esta converso enseña una lección importante: No somos responsables de explicar o defender cada acción y elección de cada profeta que Dios ha llamado, ya sea José Smith o Moisés o Thomas S. Monson.
Cuando tenemos un testimonio de que Jesucristo fundó esta Iglesia y que hoy todavía la dirige, los supuestos errores de Sus siervos – sean parcialmente verdaderos, completamente verdaderos, exagerados o totalmente falsos- se vuelven menos significativos para nosotros.
Un testimonio centrado en Cristo facilita “dejar al Hermano José descansar” porque nos damos cuenta de que nuestra membresía en la Iglesia Restaurada no se basa en ilusiones de un profeta perfecto sino en la confirmación que recibimos de que Jesús es la cabeza de esta Iglesia.

Britt y yo hemos descubierto que cuando nuestros testimonios están enraizados en Cristo, siempre podemos recurrir a la pregunta: “¿Dónde puedo ir para encontrar las palabras de la Vida Eterna?” Con un testimonio de que Cristo vive, nos damos cuenta invariablemente de que en ninguna parte aprendemos más de Él y Su verdad que en la Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días.
¿Dónde más podríamos ir y aún así tener templos, la autoridad del sacerdocio, la Revelación moderna, etc. – todos los cuales tan poderosamente nos ayudan a venir a Cristo, el Redentor.
Por lo tanto, que digan lo que quieran de José Smith porque Cristo está a la cabeza de esta Iglesia.

Y porque ese es el caso, “ninguna mano malintencionada puede impedir que la obra progrese; Las persecuciones pueden estallar, las turbas pueden combinarse, los ejércitos pueden reunirse, la calumnia puede difamar, pero la verdad de Dios saldrá a la luz, noble e independiente, hasta que haya penetrado todos los continentes, visitado cada clima, barrido todos los países y escuchado por cada oído, hasta que se cumplan los propósitos de Dios, y el Gran Jehová diga que la obra ha finalizado”.

Fuente: happiness-seekers

 

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Camila Meza Lillo

Camila Meza Lillo

Artículo por Camila Meza. En el ejercicio de su profesión de Arquitecto ha aportado a varios proyectos de La Iglesia. Le gusta viajar y aprender de las distintas culturas. Gracias a una de sus pasiones: la música, tuvo la oportunidad de conocer a su esposo, en los coros de Navidad de Instituto.

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