La epidemia de las bebidas con cafeína

por Alejandro Cortés,
Santiago, Chile.

“Doctor Boud, su paciente, la Señora Jones (el nombre ha sido cambiado) está en el cuarto de emergencia con una doble fractura pélvica”, reportó Jamie, mi enfermera. Mi preocupación creció cuando recordé el trato con la señora Jones en los varios años que han pasado con su severa osteoporosis. Dado por su edad, la duración de su proceso de sanación, sus actuales problemas de salud, y sus potenciales complicaciones, una fractura de pelvis era algo verdaderamente serio.

Al revisar su historial médico, una larga secuencia de eventos fluyó por mi mente. La señora Jones era mi paciente anciana preferida; La había estado cuidando por muchos años. La había tratado en serias condiciones varias veces, incluyendo una condición irregular cardiaca e insomnio, y actualmente la estaba tratando con terapia agresiva por su severa osteoporosis. Sumado a eso, había tratado repetidas veces de convencerla de eliminar un particular hábito que yo sabía estaba haciendo que su condición empeorara, un hábito que con frecuencia no es tomado muy en serio y que puede llegar a tener un enorme impacto en nuestra salud. Este hábito involucra el abuso de una droga de la cual no muchos andan pensando, aunque ahora es la droga más abusada del planeta. ¿Cuál era su hábito? El consumo excesivo de bebidas cola. ¿La droga? La cafeína.

Uno debe tener en mente, por supuesto, que desde un punto de vista médico hay varios usos apropiados para la cafeína. Por ejemplo, a veces los doctores recetarán cafeína para usar en el cuidado de recién nacidos. Sumado a eso, usado con moderación, la cafeína no significaría ningún riesgo a la salud. Fue el resultado de los efectos secundarios del uso excesivo de la droga que me dio tanta preocupación en el caso de la señora Jones.

Hallé que la situación era terriblemente triste. La señora Jones amaba servir en llamamientos de la iglesia y había entregado dedicada asistencia espiritual a otros durante varios años. Había recientemente servido de forma maravillosa y fiel como presidenta de la Sociedad de Socorro en su barrio. Sin embargo, su doble fractura pélvica no sólo la impidió de su activo servicio, sino que en su caso fue una amenaza fatal.  No le pude ayudar a pensar sobre su alta ingesta de cafeína- seis o siete bebidas al día- y qué tan probable era que este producto químico hubiese estado contribuyendo a sus actuales problemas de salud, incluyendo la deshidratación, una condición cardíaca irregular, insomnio, y osteoporosis, cada uno de los cuales había incrementado lo serio de la situación.

Aunque la condición de la señora Jones representa algo extremo, la realidad es que los doctores están viendo cada vez más pacientes con síntomas y condiciones médicas relacionadas a la cafeína. Esta situación ha empeorado con el uso explosivo de bebidas con grandes medidas de cafeína conocidas colectivamente como “bebidas energéticas”.

El abuso de la cafeína y la palabra de sabiduría

 Ahora, ¿qué significa esto para nosotros como santos de los últimos días? Mientras somos aconsejados en contra de consumir substancias adictivas o drogas nocivas, la palabra de sabiduría no especifica la prohibición de la cafeína. Sin embargo, yo creo que si seguimos el espíritu de la palabra de sabiduría, tendremos mucho cuidado de lo que consumimos, particularmente de cada substancia que pueda tener un impacto negativo en nuestros cuerpos. Esto se aplica con respecto a cualquier medicamento, substancia, o incluso comida que pueda estar dañando nuestra salud. Esto incluye la cafeína. Piensen en todos los problemas que el uso excesivo de la cafeína causa y que pueden ser evitados por seguir este consejo. Si mi paciente, la señora Jones, hubiese evitado la cafeína, o por lo menos, si la hubiese usado con moderación, probablemente le habría ido mucho mejor.

Por supuesto, no a todos los que beben cafeína tendrán consecuencias negativas en su salud. Sin embargo, Tanto como la calidad y la cantidad de vida pueden verse afectadas por el mal uso de la cafeína. Afortunadamente, la palabra de sabiduría nos entrega guía que nos ayuda a fortalecer y proteger nuestros cuerpos y nuestras mentes y mantenerlos saludables para que así puedan funcionar a nuestro máximo potencial y puedan estar disponibles al servicio del Señor. Noten algunas de las gloriosas bendiciones prometidas  para aquellos que siguen este consejo: “Y todos los santos que se acuerden de guardar y hacer estas cosas, rindiendo obediencia a los mandamientos, recibirán salud en el ombligo y médula en los huesos; y hallarán sabiduría y grandes tesoros de conocimiento, sí, tesoros escondidos; y correrán sin fatigarse, y andarán sin desmayar. Y yo, el Señor, les prometo que el ángel destructor pasará de ellos, como de los hijos de Israel, y no los matará. Amén.”

El Dr. Boud trabaja en medicina familiar en un centro de atención primaria y es voluntario de la Iglesia como médico de consulta en el Departamento Médico Misional

By Thomas J. Boud, MD, THE ENERGY DRINK EPIDEMIC, Liahona december 2008

Comentario adicional

El Señor indica: “no os ha sobrevenido ninguna tentación que no sea humana; pero fiel es Dios, que no os dejará ser tentados más de lo que podéis resistir” (1 Corintios 10:13), por lo tanto la palabra de sabiduría está “adaptada a la capacidad del débil y del más débil de todos los santos, que son o que pueden ser llamados santos.”(D y C 89:3). Lo que significa que esta palabra de sabiduría es el consejo más básico para obedecer en cuanto a la salud mental, física y espiritual.

El Señor también nos dice “Porque he aquí, no conviene que yo mande en todas las cosas; porque el que es compelido en todo es un siervo perezoso y no sabio; por tanto, no recibe galardón alguno.” (D y C 58:26). Si seguimos el espíritu de la palabra de sabiduría, nos encontraremos haciendo cosas que quizás en las escrituras no están prohibidas, pero que por medio de su inspiración, Él sí nos aconsejará hacer, o no hacer; como mencionaba el hermano Boud, podremos encontrar “tesoros escondidos”. Nadie puede juzgar a otro en cuanto a los que el Señor inspire a cada uno hacer o no hacer, y no podemos establecerlo como doctrina, sólo podremos saber nosotros mismos si estamos siendo obedientes a lo que el espíritu nos dicta. En las profundidades de nuestro corazón, sabremos si estamos siguiendo el consejo sagrado de la palabra de sabiduría y si estamos preparándonos para servirle con todo nuestro corazón, alma, mente y fuerzas, y en las máximas condiciones de éstas.

Comenta con tu Facebook

Comentarios

Share on Google+Tweet about this on TwitterShare on FacebookShare on Tumblr
The following two tabs change content below.
Hernán Toledo M.
Hernán Toledo M., es miembro, Ingeniero, apasionado por las letras y las artes. Ama enseñar el Evangelio continuamente. Ha servido como Secretario de Estaca/Barrio, Maestro de Instituto de Religión, de Seminario, y Miembro del Sumo Consejo. Actualmente sirve como Director Sala de Prensa para La Iglesia en Chile, Área Sudamérica Sur

4 comments on La epidemia de las bebidas con cafeína

  1. Podrían citar o poner link exacto de la fuente ? (porque pusieron By Thomas J. Boud, MD, THE ENERGY DRINK EPIDEMIC, Liahona december 2008)
    pero no lo encuentro. gracias.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos necesarios están marcados *