“Esperando en el Señor” (Testimonio de un mormón con inclinación homosexual).

Por David, miembro de La Iglesia en USA. Traducido por Hernán Toledo M.

Soy David, autista, bipolar, y atraído por otros hombres (gay/homosexual/o como le llamen). Más importante aún, soy un hijo de Dios y fiel miembro de La Iglesia de Jesucristo de los santos de los últimos días (mormones). Mi vida es casi siempre asombrosa. Esta es mi historia de esperanza, felicidad y fe.

Aunque yo era un estudiante de primer año en la Universidad Brigham Young, trataba de conocer a gente nueva cada oportunidad que podía conseguir. Quería escuchar sus historias, entender lo que los hace funcionar por dentro. El mejor lugar para encontrar gente que me hablara era la cafetería…

Mi primer año conocí a una chica en la cafetería que, después de unos minutos, me dijo que era converso a la Iglesia. Eso no es una gran sorpresa; mientras que muchos estudiantes que conocí en la Universidad Brigham Young estaban allí porque percibían presión social el ser parte de la Iglesia (y utilizaban su asistencia a la Universidad Brigham Young para calmar las preocupaciones de sus familias), también conocí muchos que habían recorrido un largo camino para estar allí. Esta chica era una de ellas.

Ella creció en una familia polígama. Cuando era pequeña, la poligamia parecía algo normal para ella. Sabía que la mayoría de la gente tenía una sola mamá, pero ella tenía varias mamás. Finalmente su madre salió de la relación y llevó a su hija con ella, y años más tarde la hija conoció a misioneros y quiso ser bautizada.

Bajo la política de la Iglesia, los niños nacidos en una serie de situaciones, incluyendo situaciones no autorizadas de matrimonio (la poligamia, la poliandria, etc.) deben demostrar que tienen la capacidad de valerse por sí mismos con seguridad (albedrío moral) y tener un testimonio de la naturaleza de la familia – que a veces significa desconocer el núcleo familiar donde pueden haber pasado gran parte de sus vidas. Esta política no se trata de política, a pesar de que, obviamente, apoya la incondicional postura de la Iglesia sobre la naturaleza de las familias; la política es sobre la importancia de cada niño.

Esta niña no recibió permiso de su madre para ser bautizada, así que esperó hasta tener 18 años, y luego pasó por el proceso por su cuenta. Ella tuvo que tener una entrevista con un miembro del Quórum de la Primera Presidencia o del Quórum de los Doce (si no recuerdo mal), y hablaba de lo maravilloso que la experiencia había sido para ella – de poder hablar con un apóstol de uno a uno sobre su infancia, su creciente fe y amor simultáneo por sus padres.

Yo estaba celoso y un tanto sorprendido.

Mi entrevista bautismal fue con mi obispo, que yo realmente no conocía muy bien… yo tenía 7 años, a punto de cumplir 8. Recuerdo que me hizo algunas preguntas. Pero eso es todo lo que recuerdo. Sí, esta joven había venido de una situación familiar a la que finalmente tuvo que renunciar – tenía que renunciar abiertamente las decisiones de sus padres… pero, la gente ¿llega a tener entrevistas bautismales con un apóstol?

Otro joven era de la China continental. Él tenía un amigo que era miembro de la Iglesia, pero a su amigo no se le permitió compartir el evangelio con él. Él le dijo que si quería aprender más, tendría que viajar a Hong Kong. Años más tarde, cuando tenía la edad suficiente para hacerlo, viajó a Hong Kong, se reunió con los misioneros, y decidió bautizarse. Luego regresó a su ciudad en el continente. Su amigo se había alejado, entonces ahora él era uno de los pocos miembros. Tenía que confiar en su propia fe. Después llegó a la Universidad Brigham Young.

Unos años más tarde, mientras yo servía una misión, conocí a un joven que me dijo que quería ser bautizado… pero tenía miedo de la posible reacción de su familia. Aprendí poco después de que el bautismo sería más complicado de lo normal: desde que su familia se opuso, y era de un estado musulmán fundamentalista en que la ley era matar a los que traicionaban la fe. Él tendría que encontrar una manera de estar completamente a salvo antes de proceder con su bautismo. Y, de nuevo, tendría que ser aprobado por un Apóstol.

De todas las personas que conocí en la cafetería y en mi misión, con los que me sentía más conectado eran así como estas: Personas que habían nacido en circunstancias difíciles, pero que encontraron el evangelio de todos modos. Los líderes de la Iglesia tomaban especial atención por ellos, hasta que llegara el tiempo en que podrían recibir estas bendiciones de las que se les restringía. Sí, cada uno de ellos tuvo que trabajar por su fe. Sí, todos ellos tenían que esperar. Pero en el trabajo y en la espera, se sentían como pioneros de hoy en día. Si bien lamentaban la situación de su primera infancia, después sentían un profundo sentido de gratitud por el profundo testimonio que habían ganado – a veces mucho más profundo que sus pares-. Y eran mucho más fieles, felices y agradecidos por ello.

Otros estudiantes que conocí tenían una fe y un testimonio prestados. La Iglesia era a menudo sólo un club social para ellos, y BYU era sólo una manera de extender el baile de máscaras y obtener la matrícula fácilmente. Cuando algo sucedía en la comunidad, o en sus vidas, que sacudiera su fe, perdían sus cimientos rápidamente. En cambio, los que habían luchado por su membresía, y los que crecían en la fe, realmente habían ganado un testimonio, eran totalmente diferentes.

La política que rige el bautismo de los niños nacidos de poligamias/poliandrias (múltiples madres o padres) ha existido durante tanto tiempo como puedo recordar. China continental no ha permitido misioneros ni templos, nunca. Y tampoco tienen algunos estados musulmanes, entre otros. Puesto que hay lugares donde se aceptan las prácticas contrarias a las enseñanzas de la Iglesia, y los niños aprenden muchas tradiciones de sus padres hasta que se van de casa, tiene sentido que la Iglesia desee asegurarse de que los niños nacidos en cada situación puedan entender de verdad el Evangelio. Al hablar con la gente a la que esta nueva política le afectó, he visto profundo sentido de gratitud y amor. El hecho de que la Iglesia requiere la bendición de un miembro del Quórum de los Doce Apóstoles o de la Primera Presidencia para su bautismo nunca fue visto, por ellos, como un obstáculo. Por el contrario, fue una memorable bendición que les cambió la vida.

Recientemente, la Iglesia añadió a la lista de excepciones especiales, niños con padres que viven en cohabitación sexual o situaciones de matrimonio del mismo sexo. Y, para algunas personas, esto es al parecer el fin del mundo.

Bajo esta política, cuando alguien es presentado para ser bautizado en La Iglesia, los líderes locales son dirigidos a no tomar una decisión personal basada sólo en mérito. En lugar de tener que determinar el real entendimiento y dedicación de un niño o adolescente sobre las doctrinas fundamentales de la familia (algo muy por encima de la capacidad de la mayoría de los miembros de un ministerio laico, y mucho menos de un misionero), los líderes locales presentan la solicitud a la Primera Presidencia, y ellos toman la decisión.

También afirma explícitamente que los individuos en cohabitación o matrimonio homosexual no pueden presentar a sus hijos para una bendición y describe los factores que influirán en la decisión de la Primera Presidencia: Los individuos con padres del mismo sexo tendrán que desaprobar el matrimonio entre personas del mismo sexo, tanto en palabras y hechos – mostrando un personal y perdurable compromiso con el matrimonio tradicional, no vivir en un hogar donde haya matrimonio entre personas del mismo sexo, y estar completamente libres para tomar sus propias decisiones legal y físicamente sin el consentimiento requerido o posibles interferencias de padres del mismo sexo. La libertad de tomar sus propias decisiones depende del país y las leyes locales: en los EE.UU., son 18 años para tomar propias decisiones.

¡Eso es!

Así que la hija de madres lesbianas puede venir a la iglesia cada vez que pueda y sentarse al lado de la joven de una nación musulmana, o junto a la chica cuyos padres son polígamos, o junto al niño que fue bautizado a los 8 años. Ella puede ir a clases con ellos. Obtener sus medallones de Mujeres jóvenes e ir al Campamento. Asistir a Seminario y a Mutual… Dar servicio. Ayunar, orar y recibir las bendiciones de salud o de consejo cuando lo pida. Hacer planes para casarse en el templo algún día. Y cuando ella se convierta en mayor de edad, podrá salir de casa, decidir unirse a la Iglesia, y prepararse para su investidura en el templo.

En nuestro mundo de hoy, es fácil pensar que todo el mundo merece lo que quiere, de inmediato y ahora. Que ser un miembro oficial de la Iglesia debiera ser una condición que debería estar libremente disponible para cualquier persona que lo desee, cuando ella lo quiera. Pero la realidad es que Dios siempre ha sido un Dios con su propio tiempo. Y hay un montón de historias bíblicas de gente que quería unirse a la familia de Dios… pero que tuvo que esperar.

Se me vienen dos a la mente: (1) un líder en el ejército romano creyente de Cristo, pero que era un gentil. Su hija estaba enferma, y ​​él sabía que Cristo tenía el poder de curar. Así que se acercó a él y le pidió ayuda. Cristo sanó a su hija… pero no bautizó al hombre. Tendría que esperar a que Pedro comenzara a predicar a los gentiles. (2) Otra mujer se acercó a Cristo y le pidió ayuda. Ella también era una gentil, simplemente significa que ella nació de padres que no eran judíos. En su respuesta a las preguntas de Cristo, expresó lo agradecida que estaba de poder alimentarse simbólicamente de las migajas que caían de la mesa del Maestro, aunque ella todavía no era parte de la familia cristiana. Cristo la bendijo y le dijo que ella tenía más fe que muchos de los judíos a los que Él había enseñado… pero una vez más el bautismo no sucedió inmediatamente.

¿Por qué Dios – el mismo Jesucristo, el Salvador del Mundo – no bautizó a estas personas que habían profesado y mostrado completa fe en Él? Tal vez fue por el entorno político y el efecto separador que tendría en la Iglesia primitiva. Tal vez fue por la seguridad de ellos – para asegurarse de que tuvieran un ambiente más acogedor y no se convirtieran en mártires instantáneos. Tal vez fue porque seguían viviendo envueltos en creencias paganas y costumbres incrustadas en su cultura y realidad de cada día, y todavía no era una comunidad de creyentes lo suficientemente grande donde pudieran aprender qué hacer y qué no. Tal vez fue para permitirles seguir ejerciendo la fe en la periferia.

Cualquiera sea la razón, Dios mismo comprende todas las situaciones personales, bendice a sus hijos, y siempre traza el camino que deberán seguir para encontrar el bautismo. A sus ojos, la vida es sólo una mota en el tiempo. Y por cualquier bendición que tengamos que trabajar o esperar, Él nos dará el ciento por uno.

Yo creo que Dios ama a todos sus hijos. También creo que Él dará a todos la mejor oportunidad posible para recibir el evangelio, no importa dónde, cómo, ni cuando nacimos. A veces eso significa que las personas vivan sus vidas sin el evangelio en lugares y tiempos lejanos, y hagan una diferencia en las vidas de las personas durante la mortalidad, para que entonces acepten el evangelio después. A veces eso significa haber nacido en el convenio, sellado con una familia eterna desde el nacimiento, debido a la naturaleza de dos padres que guardan sus convenios conyugales. Y a veces eso significa elegir seguir a Dios y esperar a sus bendiciones.

La gente que conocí en la cafetería y en mi misión eran personas especiales. Personas que habían buscado todas las probabilidades de encontrar y unirse y permanecer siendo parte de la Iglesia. Que mientras sus padres estaban vocalmente en desacuerdo con las doctrinas y normas de la Iglesia, en silencio creció en ellos su propio testimonio… de que eran conocidos por Dios y sus profetas. En algunas situaciones, y algunas personas, tal vez por pruebas y cambios necesarios en sus creencias y cultura se habrían dado por vencidos. Pero ellos no se dieron por vencidos… en parte porque la Iglesia les dijo que *todos* eran especiales.

Si tú eres  parte de ese grupo, bienvenido(a). No puedo prometer que será fácil. Es difícil tener que esperar a las bendiciones de Dios, especialmente cuando las personas que te rodean sienten que tienes derecho a ellas. Es difícil ver a la gente a tu alrededor llevando el Evangelio y la sencillez de sus vidas… Es difícil ver que los sueños de todos los demás se hacen realidad mientras que el tuyo lleva mucho tiempo intentando. Es muy doloroso ver a la gente que te importa apartándose de la verdad… personas que nunca han visto verdaderamente a Dios en sus aflicciones… o que no entienden lo que el Evangelio significa realmente.

Pero, más que nada, es increíble sentir el amor de Dios… y saber que tú eres amado… tener una relación personal con el Señor de toda la creación… Ser capaz de hablar con Él y escuchar Su voz y ver Su mano en todas las cosas… Tener una perspectiva de la vida y un testimonio y una conexión con el Cielo tan segura que nada pueda sacudirla. Esto hace que valga la pena.

Tu vida *será* difícil. Probablemente te enfrentarás a las pruebas principales mucho antes de que otros lo hagan. Tal vez tengas que poner tus sueños en espera de la mortalidad. Tal vez tengas que quedarte dormido(a) llorando durante años. Tal vez vayas a estudiar las Escrituras y derramar tu alma a Dios intentando comprender lo que eres. Tal vez te pierdes en el servicio, enriqueciendo y apoyando a los demás, o tengas que buscar en lo profundo de ti mismo para encontrar la paz. Pase lo que pase, sin duda te encontrarás a ti mismo, al igual que los personajes de las Escrituras y los de la cafetería en BYU – teniendo que trabajar y esperar en el Señor, teniendo confianza en Su tiempo, teniendo que ejercer fe en Sus palabras.

Dios tiene cosas buenas planeadas para ti. Él te ama. Y porque Él te conoce, tus circunstancias, y todo alrededor tuyo, Él permitió que tu vida sea difícil al principio… pero para que pueda ser más fuerte en el final.

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Hernán Toledo M.
Hernán Toledo M., es miembro, Ingeniero, apasionado por las letras y las artes. Ama enseñar el Evangelio continuamente. Ha servido como Secretario de Estaca/Barrio, Maestro de Instituto de Religión, de Seminario, y Miembro del Sumo Consejo. Actualmente sirve como Director Sala de Prensa para La Iglesia en Chile, Área Sudamérica Sur

2 comments on “Esperando en el Señor” (Testimonio de un mormón con inclinación homosexual).

  1. Que temas tan interesantes ,deceo de todo corazón, que nunca terminen, porqué nos abren mucho los hojos,gracias Hmno.Toledo por estos temas tan especiales, deceo que nunca terminen.M

  2. NUESTRO PADRE CELESTIAL NOS AMA A TODOS POR IGUAL, ES EL PECADO EL QUE NOS ALEJA DE EL . EL ES TAN PERFECTO Y JUSTO QUE NOS DIO EL LIBRE ALVEDRIO; PARA QUE SEAMOS NOSOTROS LOS QUE ELIJAMOS OBEDESRLO, CONOSERLO, ATRAVEZ DE SUS ESCRITURAS, ORANDO, APRENDIENDO CADA DIA MAS, TENIENDO BUENA ACTITUD, Y POR SOBRE TODO ESTO; AMANDONOS UNOS A OTROS CON ” EL AMOR PURO DE CRISTO ” COMO EL NOS AMA CADA DIA. Una de sus ensrñanzas de la Iglesia es que lo mas importante en este mundo y por la eternidad es “LA FAMILIA” AMO SER PARTE DE ” LA IGLESIA DE JESOCRISTO DE LOS SANTOS DE LOS ULTIMOS DIAS”

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