Élder Stevenson conoció a su Futura Esposa, actuando en Instituto

Romance de Instituto

Durante una clase del Antiguo Testamento en el Instituto de religión, conoció a Lesa Jean Higley, quien se había mudado de California a Idaho y era estudiante de la Universidad Utah State.

“El maestro le pidió a Lesa que hiciera el papel de Eva y que yo hiciera el de Satanás para tentarla. Por ende, me tomó un tiempo convencerla de que saliera conmigo”, recuerda con una sonrisa. Salimos como pareja durante un año y luego nos casamos en el Templo de Idaho Falls, Idaho, en 1979.

Los ojos del élder Stevenson se iluminan cuando habla de Lesa. Se refiere a ella como “la fuente de alegría en mi vida”2. La hermana Stevenson se graduó con un título en enseñanza de economía doméstica; fue maestra en los primeros años de su matrimonio y, de manera constante, donó su tiempo y talentos a instituciones educativas, comités cívicos y de la comunidad, a organizaciones y a otras iniciativas. Sin embargo, el élder Stevenson considera que sus dotes de ama de casa son las mejores características que Dios le ha dado: “Tiene la capacidad de crear un hogar centrado en el Evangelio, un ambiente seguro y acogedor donde mora el Espíritu”. Esa habilidad, unida al profundo entendimiento de que el gozo verdadero viene a través del servicio a los demás, ha bendecido a su esposo, a su familia y a muchas personas a su alrededor.

Stevenson family

El élder y la hermana Stevenson tuvieron cuatro hijos.

“Hemos disfrutado todo juntos a través de los años”, afirma él. “Los hijos jugaban básquetbol, fútbol, béisbol y tenis, y a todos nos encantan las actividades al aire libre, como conducir vehículos de tracción a cuatro ruedas, ir en moto de nieve, ir a esquiar, hacer snowboard y diferentes deportes acuáticos.

Aun así, Lesa transmitió a nuestros hijos una medida de lo cultural, despertando en ellos el gusto por la música y el arte. Y a fin de que nuestra familia prestara el don del servicio a los demás, fue necesario que ella utilizara la ‘fuerza física’ de los muchachos”.

La promesa de un profeta

El martes anterior a la Conferencia General de octubre de 2015, el entonces Obispo Stevenson recibió una llamada solicitándole que se reuniera con el presidente Thomas S. Monson y con sus consejeros.

“El presidente Monson… me [extendió] un llamamiento… [al] Cuórum de los Doce. Me preguntó si [lo] aceptaba… le respondí afirmativamente. Entonces… el presidente Monson, con bondad, trató de tranquilizarme. Describió cómo [cuando se] lo llamó a ser apóstol hace muchos años… también sintió que no estaba preparado. De manera serena, me dijo: ‘Obispo Stevenson, a quien el Señor llama, el Señor prepara y capacita’. Esas palabras reconfortantes del profeta han sido una fuente de paz [desde entonces]”4.

El élder Gary E. Stevenson es en verdad un hombre sin malicia. Como Apóstol, como lo hizo en calidad de Obispo Presidente y de Setenta, y como lo ha hecho a lo largo de su vida, continuará tendiendo la mano al pobre y al necesitado. Él seguirá el mandamiento de las Escrituras de “[socorrer] a los débiles, [levantar] las manos caídas y [fortalecer] las rodillas debilitadas” (D. y C. 81:5). Es un llamamiento que constituye un desafío, pero uno apropiado para él debido a su corazón comprensivo.

Comenta con tu Facebook

Comentarios

Share on Google+Tweet about this on TwitterShare on FacebookShare on Tumblr
The following two tabs change content below.
Hernán Toledo M.
Hernán Toledo M., es miembro, Ingeniero, apasionado por las letras y las artes. Ama enseñar el Evangelio continuamente. Ha servido como Secretario de Estaca/Barrio, Maestro de Instituto de Religión y de Seminario, Miembro del Sumo Consejo. Actualmente sirve como Administrador Sala de Prensa para La Iglesia en el Área Sudamérica Sur.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos necesarios están marcados *