Cómo dar un discurso Poderoso como el Presidente Monson

¿Alguna vez se ha sentado en una reunión sacramental donde el orador citó las Escritura tras Escritura y no pudo seguirlas? ¿O ha escuchado un discurso en la que el discursante relató una larga narración, y no podía entender por qué? ¿Cuántas veces te han pedido que hagas un discurso, y luego te esfuerzas por evitar que la congregación duerma?

Por otro lado, ¿has notado cómo tus hijos parecen estar durmiendo mientras mira la conferencia general, hasta que el Presidente Monson comience a contar una historia? Y entonces, de repente, todo el mundo se anima y presta atención?

Las historias tienen una manera de cautivar a la gente que otros métodos de enseñanza no lo hacen, y pueden enseñar esos principios más efectivamente. Las historias proporcionan un contexto concreto para conceptos abstractos como la fe y la integridad. Ellos muestran directamente cómo los principios correctamente aplicados del Evangelio pueden traer bendiciones específicas. Como un bono adicional, las historias también son interesantes y fáciles de recordar: ¿quién puede olvidar la más reciente conferencia, la historia del presidente Monson acerca de cómo accidentalmente incendiar un parque y su reflexión sobre la importancia de la obediencia?

De hecho, el presidente Monson ha dominado el arte de contar historias. Desde que fue inscrito en el Quórum de los Doce hace 50 años, ha encantado a congregaciones de millones con historias conmovedoras y verdaderas que ilustran los principios del Evangelio que enseña. Inspirado por el estilo narrativo único y emocionante del Presidente Monson, aquí hay cinco pasos para ayudarle a usar magistralmente la narración de historias en su próxima discurso.

1. Utilice una historia verdadera. El espíritu testifica de la verdad, así que comenzar con una historia verdadera es siempre lo mejor. Las historias verdaderas son más poderosas y relevantes para su audiencia. Recuerde que el Presidente Monson a menudo cuenta historias de la vida de otras personas, así que si usted no tiene una experiencia relevante, busque alguna de otra persona.

2. Pregunte, “¿Cómo ilustra esta historia mi mensaje principal?” Si está hablando sobre el diezmo y la historia que quiere contar es acerca de la oración, forzar una conexión puede confundir a sus oyentes. Cuanto más esté centrada su historia, más fácil será explicar y encajar el resto de su discurso. Nunca encontrará una historia irrelevante o tangencial en ninguno de sus discursos del Presidente Monson.

3. Sea preciso y dulce. Una sola historia no debe comprender la mayoría de su discurso. A pesar de que la mayoría de las personas están naturalmente interesados ​​en las narrativas, si una historia es demasiado larga, su atención vagará, y se preguntarán cuál es el punto. Recuerde su propósito y corte cualquier detalle que no apoye directamente ese mensaje. El Presidente Monson a menudo hace esto usando frases como, “lágrimas fueron derramadas”, o simplemente, “el tiempo pasó”, para pasar por alto detalles innecesarios.

4. Especificar y luego repetir la enseñanza Si usted está hablando a un salón de 300 personas, habrá 300 diferentes interpretaciones sobre lo que su historia significa. Especifique claramente su mensaje. Haga esto a menudo. Haga prefacio de su historia, indicando lo que está diseñado para ilustrar, y termine por reafirmar este propósito. En un ejemplo, el Presidente Monson comenzó compartiendo, “Necesitamos la ayuda divina de Dios. Testifico que Su ayuda está a una oración”. Una experiencia personal sobre el poder de la oración siguió, coronada por la moral:” Una vez más sentí la resolución de proveer lugar para la oración “.

5. Conecte su historia con las Escrituras. Para llevar realmente su mensaje a casa, termine su historia relacionándola con las Escrituras. Esto lleva su historia de un recuerdo divertido a un ejemplo basado en la doctrina. Para la transición de una historia a una escritura, el presidente Monson utiliza frases como, “las palabras del Salvador vienen a la mente”, o “reflexioné sobre el mensaje del maestro, registrado en Juan 8:12.”

Trate de añadir una historia a su próxima charla. No se preocupe si usted no es contador de historias como el Presidente Monson; Nadie espera una oratoria brillante de una charla de la reunión sacramental. En su lugar, recuerde que una historia bien contada puede ilustrar su punto y ayudar a la congregación a recordar lo que está enseñando con más facilidad. Esto le hace un altavoz más atractivo, y más importante, un mejor conducto para el espíritu.

Fuente: LDSliving

 

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Camila Meza Lillo

Camila Meza Lillo

Artículo por Camila Meza. En el ejercicio de su profesión de Arquitecto ha aportado a varios proyectos de La Iglesia. Le gusta viajar y aprender de las distintas culturas. Gracias a una de sus pasiones: la música, tuvo la oportunidad de conocer a su esposo, en los coros de Navidad de Instituto.

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