¿Cuáles son los misterios de Dios y cómo se pueden comprender?

En Alma 12 leemos:

10 Y, por tanto, el que endurece su corazón recibe la menor porción de la palabra; y al que no endurece su corazón le es dada la mayor parte de la palabra, hasta que le es concedido conocer los misterios de Dios al grado de conocerlos por completo.

Y en Alma 26, Ammón se expresa así:

17 ¿Quién se hubiera imaginado que nuestro Dios fuera tan misericordioso como para sacarnos de nuestro estado terrible, pecaminoso y corrompido?

20 ¡Oh, casi se me va el alma, por así decirlo, cuando pienso en ello! He aquí, él no ejerció su justicia sobre nosotros, sino que en su gran misericordia nos ha hecho salvar ese sempiterno abismo de muerte y de miseria, para la salvación de nuestras almas.

Parte del gozo de Ammón provenía de comprender la bondad de Dios para con él y sus hermanos, a pesar de las sendas pecaminosas que habrían seguido anteriormente.

¿Cómo podía Dios ser tan bueno y misericordioso para tolerar sus errores? Solamente los hombres espirituales, dice, reciben la revelación de estas cosas. Los hombres naturales, u hombres que viven sin el Espíritu de Dios, no la reciben. Además, los hombres espirituales gozan del conocimiento de los “misterios de Dios”, mientras que los demás no. (Alma 26:22.)

Meditemos en las palabras del élder Joseph Fielding Smith:

“En el evangelio hay cosas que llamamos misterios. Un misterio, naturalmente, es una verdad que no entendemos. Todos los principios del evangelio y toda verdad pertinente a la salvación de los hombres, son sencillos una vez que se comprenden. Hasta que no la comprendamos, sin embargo, la verdad pura puede resultar un gran misterio para nosotros.

“Las verdades del evangelio interesan mas al espíritu, es decir, son discernidas espiritualmente. El hombre puede saber que algo es verdadero mediante la enseñanza del Espíritu, pero tal vez no pueda explicárselo a los demás. Esto posiblemente no esté de acuerdo con la manera de enseñar en el mundo moderno, pero, a pesar de ello, es verdadero. Las revelaciones dadas mediante el Espíritu del Señor a veces no pueden ser explicadas . . .

“El hombre mas instruido de la tierra tal vez no pueda comprender las sencillas verdades del evangelio porque su alma no esta a tono; no ha sido iluminada por el Espíritu del Señor. Por lo tanto, no puede ver y sentir el significado de estos principios. Ellos no pueden ser vistos sino mediante el toque del Espíritu Santo.” (Doctrina de Salvación, 1:280-281.)

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Hernán Toledo M.
Hernán Toledo M., es miembro, Ingeniero, MBA, apasionado por las letras y las artes. Ama enseñar. Ha servido como Secretario de Estaca/Barrio, Maestro de Instituto, de Seminario, y Miembro del Sumo Consejo. Actualmente sirve como Director Sala de Prensa para La Iglesia en Chile, Área Sudamérica Sur

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