Alcalde en California se convierte al Evangelio tras ver el Musical del Libro de Mormón

Durante 35 años, Richard Marcus no conciliaba ir a la dormir sin tomar una copa.

Noche tras noche, el residente de California y anterior alcalde de Culver City, California, se sirvió una copa o dos y se acostaba a dormir. Pero el 20 de octubre de 2012, Marcus reconoció que algo era diferente.
“Puse el vaso en mis labios y el Espíritu se fue rápido”, Marcus dijo con un chasquido de sus dedos. “Yo había sido alguien que estaba lleno de Espíritu y ahora no tenía nada”.
Marcus, un padre casado de dos hijos, había pasado el fin de semana viendo sesiones de la conferencia general de octubre de 2012 de La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días una y otra vez, tomando notas, tratando de comprender los mensajes de los apóstoles de estos tiempos.

El marcado contraste entre el Espíritu que sintió durante el transcurso del día y su ausencia de aquella noche fue fascinante para Marcus. Sabía que tenía que cambiar algo.

Marcus terminó con su licor esa noche y dejó el vaso vacío. Fue el último que bebió.

Dos semanas más tarde, Marcus estaba sentado en el consultorio del médico para un chequeo anual. Él reportó haber dejado de beber sin experimentar un solo efecto secundario negativo. Como un autodenominado “alcohólico de alto funcionamiento”, esto fue una hazaña increíble.

-Eso es milagroso -dijo el médico de Marcus-.

Marcus sólo sonrió.

“Esa es una interesante elección de palabras”, dijo Marcus a su médico. -¿Tienes unos 15 minutos?

A continuación, procedió a informar a su médico acerca de los acontecimientos que habían ocupado su vida los pocos meses antes de aquella deciciva noche de finales de octubre.

Todo comenzó en junio de 2012 con una colega de Arizona llamada Paula Gorbutt.

Gorbutt y Marcus se reunieron en una convención de negocios en Las Vegas y formaron una amistad basada en sus intereses políticos mutuos. Marcus trabaja en finanzas, pero había estado en la Municipalidad de Culver durante años y se desempeñó como alcalde en California.

“Sabes que soy mormona, ¿verdad?”, Preguntó Gorbutt a Marcus.

No lo sabía. Y la pregunta lo sorprendió.

Mientras él no podía entender por qué Gorbutt había hecho la pregunta, no dejó de pensar en eso en su cabeza. Durante los próximos meses, Marcus se encontró con un sinfín de preguntas sobre La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días.

Marcus había hecho algunas investigaciones en Mormon.org, incluso le gustaba Facebook y pasaba horas hablando con Gorbutt sobre sus preguntas.

Un día, un amigo le llamó ofreciendo un boleto extra para el musical, “El Libro de Mormón”, que estaba siendo expuesto en Los Ángeles. Marcus aceptó.

“Estaba buscando cualquier cosa que pudiera”, dijo. “Sabía que era una tontería, una parodia, una sátira, pero pensé: ‘No tengo nada planeado. Quizá debería ir a verlo”.

Marcus asistió al irreverente, fuera de color, pero aclamado por la crítica, musical, en el Teatro Pantages a principios de septiembre.

“Yo quise aún más averiguar de qué se trataba todo esto”, dijo Marcus.

Después del espectáculo, Marcus estaba comprando recuerdos cuando lo vio: un libro sentado en el mostrador titulado “El Libro de Mormón”. Lo compró, pero para su desilusión, era simplemente el guión para el musical.

Sus preguntas continuaron, y finalmente Gorbutt le dijo que era hora de una visita de los misioneros. Aunque estaba un poco vacilante, Marcus no protestó.

Después de varios intentos fallidos de localizar a los misioneros, Marcus se conectó a Mormon.org con dos objetivos: encontrar un centro de reunión (Iglesia) y asegurar una visita de los misioneros.

Él escribió su dirección. Los resultados indicaron que el edificio más cercano resultó ser el mismo en el que se había reunido durante los últimos 15 años como miembro activo de la comunidad local del Movimiento Scout.

“Tuve mi primer entrenamiento de líder Cub Scout en esa iglesia”, dijo Marcus.

Con un sentimiento de aliento que estaba en el camino correcto, llenó la información necesaria en línea para una visita misionera.

“Tres días después, dos ángeles aparecieron en mi puerta. Hermana Davis y Hermana Jones.

Hablaron en la puerta de la casa de Marcus en Culver City durante 40 minutos. Después oraron. La hermana Jenna Davis entonces colocó la suave copia azul del Libro de Mormón en la mano de Marcus.

-No sabes cuánto he estado esperando esto – le dijo Marcus a las hermanas-.

Se aturdió cuando las hermanas le hicieron leer un pasaje del Libro de Moroni, el cúal le prometía a Marcus que si leía y oraba, sería capaz de reconocer la verdad a través de la influencia del Espíritu Santo. Marcus se comprometió a averiguar sí el Libro de Mormón era cierto.

Y las respuestas llegaron.

Una de ellas era acerca de su preocupación por vivir la Palabra de Sabiduría, una creencia que enseña a los miembros de la fe SUD a abstenerse de sustancias dañinas y adictivas como el tabaco y el alcohol.

Se dispuso a leer su nueva copia del Libro de Mormón. Cuando abrió una página en el libro de Alma, esto fue lo que encontró.

“Asegúrate de cuidar estas cosas sagradas; sí, asegúrate de acudir a Dios para que vivas. Ve entre este pueblo y declara la palabra y sé sensato.”

-Intenten de decirme que este libro no es cierto -dijo Marcus-.

Pocos días después de su primer encuentro con las misioneras, Marcus se encontró orando por el Libro de Mormón durante su oración de la mañana.

“No sé de dónde, pero una intensidad entró en mí. Ni siquiera podía terminar mi oración. Estaba tan abrumado. Pensé que tal vez mi cabeza iba a estallar o mi corazón iba a salir de mi pecho. ”

Marcus se dirigió al Centro de Visitantes del Templo de Los Ángeles, donde las hermanas misioneras estaban sirviendo. Abrió el libro en un pasaje que encontró ese mismo día, leyó una parte de él y cerró el libro con un chasquido.

“Este libro es cierto”, les dijo.

El 9 de diciembre de 2012, Marcus fue bautizado miembro de la Iglesia SUD, en el mismo edificio que había pisado por primera vez hace 15 años antes.

Durante los servicios, Marcus fue invitado a compartir algunos de sus pensamientos. Mientras se paraba frente al grupo que había venido a apoyarlo, sentía que sólo era apropiado cantar una canción: “Sublime Gracia”.

“Simplemente lo sentí. Y antes de darme cuenta, todos se unieron “, dijo Marcus. “Esa es la historia, porque siento que me habían salvado. ¿Sabes la parte que habla sobre el desgraciado? Ése sería yo.”

Desde que se unió a la iglesia, Marcus ha sido llamado como secretario asistente del grupo de sumo sacerdotes, ha enseñado lecciones con los misioneros, ha traído conversos a la iglesia y ha cantado en el coro cada semana.

Marcus dijo que todo esto comenzó con la simple pregunta de Gorbett.

“¿Sabes que soy mormona, cierto?”

Ahora él lo sabe. Y él también lo es.

 

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Camila Meza Lillo

Camila Meza Lillo

Artículo por Camila Meza. En el ejercicio de su profesión de Arquitecto ha aportado a varios proyectos de La Iglesia. Le gusta viajar y aprender de las distintas culturas. Gracias a una de sus pasiones: la música, tuvo la oportunidad de conocer a su esposo, en los coros de Navidad de Instituto.

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