Albert Einstein y su fe en Dios: Primero Ateo, Luego Agnóstico y después casi Creyente.

por Hernán Toledo M.

Albert Einstein y su fe en Dios. Hace exactamente 6 meses se subastaron Las Cartas personales de Einstein a su familia y amigos. Éstas recaudaron más de 420.000 dólares. Cada carta se subastó por separado. Las cartas tratan una amplia gama de temas, incluyendo la bomba atómica, la fidelidad conyugal, la relatividad, y Dios.

Por ejemplo, salió a luz que el Presidente Roosvelt le pidió ayuda a Eintein en 1939, para crear una bomba atómica, pero éste se negó.

Admiro los logros científicos e intelectuales de Einstein y de muchos grandes pensadores. La combinación de su brillantez intelectual y habilidades imaginativas llevó a avances científicos maravillosos. Lo que me parece fascinante es que Einstein no llevó a cabo experimentos científicos en el sentido en el que estamos familiarizados. No formuló ni probó hipótesis. Su estilo consistía en imaginarse cuál sería el resultado. Era un experimento mental. Su laboratorio siempre fue su propio cerebro.

Al reconocer la genialidad de alguien, siempre nos queda preguntarnos qué piensa acerca de Dios. 

En una carta de 1945 a Guy H. Raner, Einstein se describió a sí mismo como ateo.

Cuatro años después, escribió a Raner de nuevo, cambiando su opinion. Dejó de declararse ateo y se dijo agnóstico, avanzando un poco.

En una de las cartas recientemente subastadas escribió sobre las cosas que él pensaba que eran malas producto de creer en Dios. Si Dios fuera real, no le agradaba el tipo de relación que ese Dios requería que el hombre tuviese con Él, describiéndola tal cual como nuestra creencia de un Dios que debe dar sus leyes y al cual debemos obedecer.

Él escribió:

“He dicho repetidamente que en mi opinión la idea de un Dios personal es infantil”. Agregó: “Prefiero una actitud de humildad que corresponda con la debilidad de nuestro entendimiento intelectual de la naturaleza y de nuestro propio ser”. Según mi opinion, cuando los no creyentes reconocen la grandeza de su naturaleza y reconocen su limitada comprensión de ella, ellos están, en cierto modo, reverenciando al Creador. Y cuando ellos se maravillan de la existencia de la humanidad y de nuestras capacidades, están también, en cierto modo, reverenciando al Creador de todo esto. Es cómo escuchar a un pianista prodigioso y decir: Wow ¿Cómo lo hace?

 En otras palabras, él sugirió que creer en Dios nos obliga a reconocerlo como nuestro padre y nosotros como sus hijos. La extensión lógica de esta relación padre-hijo es que nos humillemos ante él y nos sometamos a su voluntad como un niño se somete a sus padre. A pesar de que tendía a rechazar esta idea, es realmente fascinante que una de las mentes científicas más brillantes entendió que la aceptación de Dios requiere que nosotros nos acerquemos a Él como un niño, con sumisión y humildad (Mosíah 3:19).

Imagínense cuanto conocimiento habríamos obtenido si Él hubiera leído Doctrina y Convenios, La Perla de Gran Precio, las enseñanzas de José Smith, Brigham Young, James E. Talmage y otros grandes reveladores. La combinación Reveladores de Verdad y el desarrollo de esas verdades mediante una mente brillante e inspirada habría sido como un rollo desplegado con la ciencia de los Dioses. Tal vez por eso no pasó. El mundo no estaba preparado. Pero pronto lo estará. Y muchas cosas como la luz de Cristo o la resurrección, podremos entenderlas mejor.

 

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Hernán Toledo M.
Hernán Toledo M., es miembro, Ingeniero, apasionado por las letras y las artes. Ama enseñar el Evangelio continuamente. Ha servido como Secretario de Estaca/Barrio, Maestro de Instituto de Religión y de Seminario, Miembro del Sumo Consejo. Actualmente sirve como Administrador Sala de Prensa para La Iglesia en el Área Sudamérica Sur.

1 comment on Albert Einstein y su fe en Dios: Primero Ateo, Luego Agnóstico y después casi Creyente.

  1. Buenazo tu comentario sobre Einstein.Es cierto el mundo no estaba y todavía no ésta preparado para sentir el amor de Jesucristo.Pero estamos dando los pasos aquellos que ya “Hemos recibido su amor,su luz,su paz y no podemos darle a los cerdos” como dice una escritura.
    Seguir trabajando en la obra de Dios será nuestro mejor premio ya que muchas almas necesitan de arrepentimiento y lo harán en su momento.

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